-Tyler, no
esperaba que te vinieras a despedir...-le digo cuando ya estoy frente a él.
-Me topé con
Elena y ella pensó que sería una buena idea, que cerráramos esto.
-Lo dices como
si me fuese a quedar para siempre en Nueva Orleans
-No sé si en
Nueva Orleans, pero sí con Klaus, al menos es una posibilidad –me dice tomándome
ambas manos- y siento mucho esto –su voz poco a poco se vuelve tensa, llena de
dolor contenido- no haber podido impedir que tu sientas lo que sientes por él.
-¿¡Pero que les
sucede a todos!? –digo yo soltándome de las manos- yo no voy a los brazos de
Klaus, solo a convencerlo de que nos ayude Tyler, por ti, por mi, por todos
nosotros.
-¡Vamos
Caroline! Lo dices como si este viaje fuese un suplicio para ti
-No, no es un
suplicio, Klaus me deja ver su parte encantadora, y ¡lo es! No lo voy a negar,
pero no es la razón por la cual viajo Tyler.
-Solo venia a
desearte un buen viaje Caroline, que seas muy feliz junto a Klaus –me dice con
la voz apretada, su mandíbula poniéndose rígida, apoyado de esa clásica mirada
de fastidio- y si en el camino ves a Hayle, dile que me pase a visitar algún día.
Imbécil, idiota...grito
en mis adentros si veo a la zorrita de Hayle lo más probable es que le diré
varias cosas, menos que le manda saludos mi ex novio con que ella se acostó. De
pronto molesta, tomo la maleta y salgo cerrando de un portazo. Un deportivo
azul me espera, es Damon. ¿es que hoy todos se vendrán a despedir?
-¿En serio? –le
digo alzando una ceja cuando él me abre la puerta del copiloto.
-Luces sexy –me
dice él inclinando su cabeza para que entre al auto- el hibrido aullará un ¡sí!
Y resolveremos nuestros problemas.
-No seas
idiota Damon, y no era necesario que me vinieras a recoger, tengo auto, ¿lo
olvidas?
-Nop –dice él
poniendo en marcha el auto, es solo que me topé con la sheriff y le comenté tus
planes, pidió que dejaras las llaves –y extiende su mano hacia mí. Yo le dejo
las llaves del auto.
-No puedo
creer que lo hicieras, y menos que ella me deje ir como si nada.
-Vamos, es por
un bien mayor... Silas –Dice Damon
con voz macabra. Me río y lo comienzo a ignorar, hasta que llegamos al
aeropuerto. Él baja mis maletas y extrañamente me abraza – llámeme si las cosas
se ponen feas, me gustaría visitar Nueva Orleans –susurra en mi oído y yo se lo
agradezco. Espero que se ponga marcha atrás y me despido con la mano. Subo las
escaleras hasta el segundo piso y reviso la próxima salida a Nueva Orleans,
está a punto de embarcar. Camino rápido hacia la chica detrás de los cristales.
-Hola, quiero
un ticket para Nueva Orleans –le digo amablemente con mi clásica energía-
-Solo hay un
espacio y es para un ministro que está un poco retrasado –me dice una
Afroamericana no muy simpática.
-Necesito un ticket
para Nueva Orleans y tú me lo darás –le digo poniendo mi mirada fija en sus
ojos. Sus pupilas se dilatan y se contraen y me da el ticket. Yo le pago en
efectivo y voy directa al sector de embarques. Cuando el chico rubia corta mi
ticket, me sonríe. Soy primera fila. Doy un respiro hondo antes de embarcarme.
-Allá voy,
Nueva Orleans, brujas y Klaus.
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