-Yo voto por
llamar a la brujita Bonnie Bennett –Dice Damon cuando yo estoy más tranquila
sentada en el sillón bebiendo una reserva de sangre de lo que fue quizás un
conejito blanco. Trato de respira lento, haciendo fluir la energía, concentrándome
en la respiración- ella sabrá que le pasó a la controlada Caroline
-No lo digas
de forma sarcástica Damon, ella es controlada –me defiende Stefan que está a mi
lado, después de que lo traté de morder. ¡Traté de morder a Stefan y no me pude
resistir!
-Sí tan
controlada como tú, destripador –Responde él mientras le pasa un vaso de whisky-
no sé cuando entenderán que la abstinencia no es algo que se deba discutir
-Damon por
favor –Susurra Elena cansada- esto es extraño, no sé si será una imagen que
Silas le dejó en la mente o qué ¿puede ser eso no?
-Se llama, ser
vampiro Elena, necesitas san-gre, tienen que admitirlo y vivir con ello, por
una eternidad –dice Damon cansado y quizás tenga razón pero Elena también la
puede tener, estamos hablando de Silas y sus juegos mentales.
-Jamás me
había descontrolado de esta manera, lo siento Stefan –le digo mientras tomo su
mano- tu me enseñaste tan bien...
-Súper bien –Bufa
Damon más allá- yo, me voy a dormir, si la rubia trata de meter sus colmillos
en tu cuello de nuevo, solo grita –dice él subiendo las escaleras llevándose la
botella –si es que no te drena antes
-Tan amoroso,
siempre, Damon –le digo yo a Elena
-Ha tenido un difícil,
trató de clavarme una estaca y apuñaló a su hermano, saben cómo funciona la
mente Damon...
-Deberías ir a
hacerle compañía Elena...
-No, me quiero
quedar con Caroline, de verdad no creo que sea solo impulso por la abstinencia...
-Yo me quedaré
con ella, vete a descansar –le dice Stefan a Elena y yo le asiento, para todos
ha sido un día difícil y largo. Ella nos sonríe sin mostrar los dientes, me
abraza y se va a dormir con Damon. No quedamos solos Stefan y yo en la sala,
mirando la chimenea cada uno perdido en sus pensamientos y problemáticas. Él
tratando de sobrevivir al hecho de que su ex novia duerme con su hermano y yo
tratando de explicarme porque el impulso me consumió y me llevó a hundir mis
dedos en el cuello de Stefan, eso no es algo que haría normalmente, aunque hoy
ya no sé lo que es normal, le rocié un litro de verbena directo en la cara a
Damon pensando que era Silas y aunque podría de las veinticuatros horas del
día, veinte desearle lo peor al Salvatore oscuro, no es algo que haría si un síquico
no se metiera en mi mente. No estábamos a salvo, no me sentía a salvo, ni siquiera
estando con Stefan a mi lado, no sabía cuando de pronto el impulso por atacarlo
podría volver y terminaría clavándole ambos dientes en la vena. Teníamos que
resolver el problema Silas ya, y usar la magia de Bonnie tampoco era una opción
eficaz, estaba recuperándose, estaba conectando con los espíritus de nuevo y
sacando toda la expresión de su
sistema, la única opción más menos cuerda, era ir en busca de...
-¿En qué
piensas Caroline? –me pregunta Stefan de pronto
-En lo loco
que es todo esto. Silas, estando quizás donde se metió en mi mente y estuve a
un paso de morderte Stefan –susurro yo, llevándome ambas piernas al pecho- hoy,
casi nos matamos entre nosotros y la única que nos puede mantener en la
realidad es Bonnie y..
-No podemos
contar con ella por ahora
-Todo es
demasiado caótico y ya quiero que termine. Hoy podría haber terminado peor
-Solo tratamos
de salvar el día –dice el juntando las puntas de sus dedos, inclinándose hacia
el frente. De pronto, me siento más cansada de lo que estaba hace unos quince
minutos.
-Todos los
días tratamos de salvar el día...ocupándonos de Katherine, Silas, híbridos,
brujas, profesores locos, anillos que te hacen volver loco...y cuando nos
deshacemos de uno, lo necesitamos de regreso ¡¿dime Stefan que lógica es esa?!
-¿Lo dices por
Klaus verdad?
-¿Por quién
más?
-¿Quieres
hablar de eso?
-Realmente no –le
digo mientras juego con las puntas de los dedos. Es demasiado difícil admitir
que el jodido rey de los híbridos ya no producentes, se me clavó en la piel-
-No me refiero
al tema de traerlo de regreso, si no a lo qué pasó entre ustedes...
-¡Cambio de
tema!
-Vamos
Caroline, sé que eso te está afectando
-En este
momento solo sé que estoy agotada, que mañana tendremos un día difícil y que no
sé porqué perdí el control. Lo siento Stefan, pero no es un tema que quiera
discutir ahora...
-Fui amigo de
Klaus en 1920, algo lo conocí, aunque no quiera admitirlo –me dice deteniéndome
del brazo cuando yo ya comenzaba a pararme para irme a casa- solo quiere una compañía...
-Y la debe
tener, en algún bar de Nueva Orleans –le contesto yo, con la garganta ácida y subiéndome algo extraño por el estomago. No quiero pensar en qué es. Stefan me lanza una última
mirada y suelta sus dedos uno por uno de su agarre. Yo le sonrió y le deseo
buenas noches.
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