lunes, 31 de marzo de 2014

Family Tree: Capítulo 25

Qué demonio era eso, que significaba eso, mejor dicho. Cerré los ojo sintiendo mi cerebro colapsado, estaba tan desorientada como cuando me hablaron por primera vez de los vampiros.

Un hijo, un árbol familiar y todo eso por culpa de Klaus.

Cerré los ojos por un segundo.

-¿Un árbol? –Susurré como si el viento fuera a responder mis preguntas, bueno, no el viento, pero si la voz esa rara que aparecía
.
-Es nuestro árbol familiar –Me contestó la voz del más allá- concéntrate en lo que escuchas Caroline y me podrás ver.

Hice lo que pude, pero en realidad sentía que mi esfuerzo era miserable ¿qué podía decir? Tenía una criatura a la que llamaba hijo, con Klaus –Dios, eso sí asustaba- que profesaba que me comería viva las entrañas

Una luz difuminada, extraña apreció ante mis ojos, algo así como un velo blanco, no, era una vestido que cada vez más tenía un color mantequilla. Hice lo que la voz misteriosa me solicitaba y me concentré. Esta vez apareció un rostro, un cabello largo, facciones bonitas y reconocibles.

Era la madre bruja de Klaus.

Me tiré hacia atrás por el susto/impacto y mi cuerpo chocó con el árbol. Mis ojos se abrieron y temí haber perdido la conexión. Pero no, su espíritu, cuerpo, o sea lo que sea, estaba delante de mí. Sus manos eran blancas y era tal como la recordaba del baile fatídico, intento de asesinar a sus hijos.

Por un instante sentí ganas de correr, no sabía si ella podía ser una gran opción en estos momentos desconcertantes de mi vida, digamos que, no quería a mi hijo muerto y ella, había tratado de eliminar a los suyos por romper el balance natural, hasta lo que sabía, mi hijo podría hacer eso y más.

-No, Caroline –Mis ojos se volvieron a enfocar en mi rostro- no trataré de dañarte, de hacer que pierdas a tu hijo, es mi nieto y puede ser la redención de Klaus...

-¡Claro! La redención de Klaus, creo que es el tema del momento en el mundo y la importancia nacional, no como que mi bebé concedido por la falta de cordura que puede, quizás comerme las entrañas –Y eso sonó más a mí. Caroline Forbes. Me estaba reponiendo más rápido a la noticia de lo que esperaba- para que sepas, Klaus, el padre del año, hombre más fértil del mundo al parecer, no tiene solo que pagar pensión alimenticia por este hijo, el maldito, tiene a una licántropo calentándole la cama.

-Lo sé Caroline, pero ese hijo no nacerá o esa era mi visión

-¿Qué? –Y eso fue como una patada en el estomago. Hayle no era de mis personas favoritas en el mundo, y bueno su extraña relación con Klaus no era que digamos algo que me produjera felicidad, de hecho, la traición me había dolido más profundo de lo que yo había pensando, pero de ahí a desearle la muerte al bebé, no era algo que se me había pasado por la mente. Ahora, que me estaba haciendo la idea de ser mamá, bueno, no se lo deseaba ni a mi mayor enemigo, y eso que mi lista era grande.

-Las brujas lo tienen en la mira al igual que al tuyo...

-Eso quiere decir que mi hijo tampoco nacerá –Mi mano se fue directo a mi pecho. Creo que iba a vomitar.

-A lo que quiero llegar es que tu cuentas con mi protección del más allá, que no dejaré que nada te pase.

-¿Y el bebé de Hayle?

-Ella tiene a Elija, él la protegerá, tú no tienes a nadie...

-Tengo a mis amigos

-Y ¿qué pueden hacer ellos cuando ese bebé te coma las entrañas? Es hibrido, como Klaus, parte de él que está en desarrollo, rechaza tu naturaleza vampírica...

A ver, frenen todo que algo en mi no esta quedando claro. Yo estaba dispuesta a morir por mi hijo, pero ¿este me rechazaba? Esto se estaba poniendo más complicado que el triangulo amoroso entre Damon, Elena y Stefan.

-Y tu ¿qué puedes hacer por mí?

-Puedo hablar con Klaus.

¿Esa era su maldita solución? ¿Hablar con Klaus? Sentí ganas de golpear mi cráneo contra el tronco. Esa era la peor idea de todas. Estaba en medio de una guerra con Marcel defendiendo a su otro bebé y a la licántropo que no se sabía cuidar como sola, y su madre bruja de miles de años, proponía ¿avisarle al culpable de todo esto? ¿qué haría? ¿partirse en dos para cuidarnos a ambas? O...¡ya sé! Meter a las dos madres de sus futuros hijos en una misma mansión para convivir como mejores amigas y hablar sobre ropa de bebe, mudas, pañales y biberones ¡Bingo!

-No lo necesito, él está cuidando y protegiendo a Hayle, yo a diferencia de ella, sigo siendo un vampiro fuerte, que puede defenderse por si sola...

-Pero no de tu propio hijo

-Lo dices como si fuera un monstruo

-Y lo es, Caroline, pero si por una extraña razón que a un no me explico, la naturaleza le dio la vida y se creó es por algo, la naturaleza no se equivoca.

-Claro que se equivoca, le dio dos hijos a un hombre que no sabe amar ni a su sombra...por favor. Algo pasó, algo está mal, no sé que es, no me importa, bueno, no por ahora, pero me puedo proteger y cuidar hasta averiguar que sucede.

-Niña, de lo único que te puedes alimentar es de la sangre de Klaus, toda la demás la rechazará tu organismo, tu hijo, al ser hibrido, solo puede beber lo que su padre bebe.

-Espera...espera ¿qué? Estas cambiando todas las reglas que yo conocía. Klaus, es hibrido, sí, puede frenar su licantropía y vivir como vampiro, beber la sangre que se le antoje ¿por qué su hijo no puede hacer lo mismo?

-No tiene conciencia aun Caroline, él querrá alimentarse de sangre al mismo tiempo que querrá comida de licántropo, su cuerpo se está adaptando a lo que es, y como un feto, la única comida que posee las dos cosas, es la que sintetisa lo que come Klaus, o sea su sangre.

Esto si ya era raro se estaba volviendo más raro...Me quedé ahí, analizando mis posibilidades: tenía que liderar con un bebé que me comía por dentro y que solo se podía alimentar de la sangre de Klaus, por lo que lo necesitaba cerca como fuente de comida, eso, nos dejaba solo dos posibilidades, hacia que su madre, le cortara un brazo que de alguna extraña manera siguiera proporcionándome liquido rojo, o...no sé. No lo quería cerca y vivir con Hayle no era una posibilidad, menos en Nueva Orleans donde las brujas, conspiraban en mi contra para un eventual aborto, y a eso se le sumaba al guapo Marcel que, el muy desgraciado, quería mi cabeza a pesar de haber visto lo hermosa que era. En síntesis, esto era una mierda.

-¿Quiénes conspiran en mi contra? ¿Las del famoso Barrio Francés? –Pregunté. Ella me sonrió y negó con la cabeza.

-Ojalá fuera a si de fácil, Marcel no puede permitir que tu hijo nazca porque su fuente de poder, será...no sé, inexplicable, a eso se le agregan a unas antiguas brujas, del antiguo Constantinopla que creen que tu hijo no es algo nutual, es una bestia que hará de la Tierra su reino, ellas son poderosas y bueno, el bebé quiere vivir.

-Dame un día para tragarme todo esto –Murmuré apoyándome en el árbol para pararme. Me subí el vestido y noté que el árbol seguía ahí- y el árbol ¿por qué?

-Tu hijo, cumple con una antigua profecía que todos ignoramos, que nadie supo descifrar, Caroline...solo no te lo puedo explicar ahora, pero, solo digamos que estas marcada y que serás madre de algo más grande.

El aire se me salió de los pulmones cuando la imagen desapareció ante mis ojos. Ya había visto cosas raras pero ¿visiones? Esto era mucho más complejo y de verdad aun no entendía bien todo, solo una cosa era certera: Sería madre de un hijo de Klaus.

Sentí pisadas cerca y el corazón se me aceleró. Las hojas secas crujían ante las pisadas de alguien. Una rama se quebró y me puse en modo: sobreviviente.

Me moví a velocidad vampiro, aunque el vestido me limitaba de cierta manera. El hambre nubló mi vista y sentí esa ansiedad que ahora tenía explicación subir por mi garganta. Esto no se podía poner peor.

-Por favor, criatura a la que aun no le pongo nombre, dame tiempo para conseguirte un suplemento de lo que seas que puedas comer...-Susurré tomando mi plano vientre, sintiendo un corazón latir. Sentí ganas de dentarme y escuchar a la maravilla o error de la naturaleza, pero no podía.

-No te muevas –Escuché decir en alguna parte. Me quedé quieta, con los ojos atentos. Escuché un grito, masculino, fuerte, de dolor. Un forcejeo, árboles quebrándose, ramas cayendo. Me concentré en el sonido, era la voz de Marcel en alguna parte, un susurro ahogado.
Mi corazón latía rápido y todo parecía confuso, estaba en medio del bosque haciéndole caso a una de las voces menos confiables, solo por falta de valentía para moverme. Mis piernas temblaron y nuevamente la visión se me nublo: mi hijo tendría que aprender a tratar a su futura mami, si llegaban a los ¿nueve meses? Juntos.

Me apoyé en un tronco, mientras seguía con el oído una pelea, atenta a si tenía que correr, pero cada vez era más difícil concentrarme, el hambre me nublaba, el deseo de sangre era mayor que cualquier cosa que había sentido antes. Sentí mis ojos transformarse, mi pupila dilatarse y como mi corazón se aceleraba.

Concéntrate Caroline, tienes que correr en cualquier momento.

No podía, simplemente no podía, solo escuchaba el correr de mis propias venas, un latido doble. El ansía me dominaba.

-Caroline –Susurró una voz que yo conocía muy bien. Su aliento tibio pegó en mi nuca, y sentí como mi cuerpo se estremecía ante ese contacto tan breve, tan insignificante. Mi ansía se calmo un poco, lo suficiente como para procesar el hecho que él estaba aquí en Mystic Falls de nuevo. Me giré y me encontré con sus ojos, con su presencia de poder frente a mí, tan cerca. Algo en mi estomago se movió, no sabía si era mi hijo por la emoción de tener a su padre cerca –si es que eso era posible sentir- o porque su alimento había llegado, en carne y hueso.
-Klaus...-Y mi voz fue un hilo, como un murmuro ahogado. No sabía cómo reaccionar, por más que lo había visto hace solo unas horas. Horas que habían hecho que mi mundo diera un giro en 360º y todo lo que conocía de mi, de lo sobrenatural, cambiara por completo.
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Perdón el retraso, pero era mejor esperar para tener un capítulo un poco más largo. Sé que aun no se entiende todo muy bien, que es algo ambiguo ¿o no? pero se aclarará pronto.
Les dejo el link de mi otra novela para que la visiten...

http://www.wattpad.com/41652222-yo-soy-la-perra

Donde la protagonista, es ese personaje que ha sido olvidado por siempre, que le toca un papel secuandario, la misma que todas odiamos.
En esta novela conoceremos la vida de la perra de las novelas.




viernes, 28 de marzo de 2014

Family Tree: Capítulo 24

Pasé del desconcierto, al descontrol, del miedo a la pena, de la rabia al desconcierto, de nuevo. Algo así no podía estar pasando, me refiero a era imposible. La naturaleza no permitiría dos criaturas, hijos de Klaus.

Un hijo de Klaus.

Un hijo mío.

Esto no estaba sucediendo...

Por el bien de la humanidad...

-No, no puede ser –Susurré mirando a todos- estas equivocada Bonnie, tu nunca te equivocas pero esta vez sí.

-Ojala fuer así Caroline...estas embarazada de –Ella cerro los ojos y suspiró- de una criatura, más que sobrenatural...Klaus y tu produjeron algo...inexplicable para mi y para mis grimorios.

-Los vampiros no nos reproducimos...

-Sí –Contesto ella- eso es verdad, pero algo pasó, algo falló y aunque aun no te puedo decir que fue, tu vida está en riesgo con poderosas brujas detrás de ti, con un ser que te comenzará a comer por dentro... y para que hablar del padre.
Mis ojos se llenaron de lagrimas. Esto no podía estar pasando, un día estaba bien y al otro día estaba embarazada. Algo en el mundo, se había roto y todos nos habíamos vueltos locos. ¿Un hijo? ¿Yo con un hijo? Dios, solo tenía 17 años, tratando de sobrevivir en un mundo que ya era caótico con vampiros, hombres lobos, brujas, híbridos y viajeros ¿Se podía añadir algo más a mi vida?

-Están equivocados –Susurré y me paré. Mi vida colapsaba en mi cabeza, ideas se venían a la mente y no me lograba concentrar en lo que de verdad estaba pasando. Me sentía suspendida en el aire, como si el pilar fundamental de mi vida o hubiesen sacado y todo se desmoronaba.

Elena me miro con los ojos tristes.

Me paré y decidí salir lo más rápido que pudiera de la casa. Nadie me siguió, entendieron que necesitaba espacio para respirar. A velocidad vampirirca corrí hasta el bosque, mientras el corazón me latía demasiado rápido. Corrí, choqué con árboles y todo lo que se me atravesó porque no podía pensar.

Cuando la respiración estaba más que agitada y sentía que no podía con mi vida, coloqué mi mano sobre un árbol y conté hasta cien.

Esto no podía estar pasando.

¿Embarazada?
No, imposible.

Llevé una mano hasta mi estomago y agudicé el oído. No escuché nada...ni un latido, ni un movi...

Algo saltó en mí.

Acabas de conocerlo, te acaba de reconocer como su madre, se presenta ante ti y permite que escuches sus latidos...

Miré hacia todos los lados. Alguien había hablado en mi cabeza, esa no era mi voz, esa no era mi conciencia, era algo más. Me giré y observé.
Era la misma voz que miles de veces me había sacado de las crisis, enseñándome como respirar, que hacer.

¿Esas eran las crisis, un ser me estaba matando desde adentro?

Bajé mi mano hasta el vientre y me quedé ahí, con el aire fuera de los pulmones, mirando mis dedos moverse, y lo sentí, un latido lento, irregular, que pronto comenzó a tener más sincronía. Algo latía en mi además de mi propio corazón ¿Cómo no me había dado cuenta antes? ¿Cuándo tiempo llevaba ahí?

Él decide quién escuchara sus latidos.

Era la voz de nuevo, pero estaba tan conmocionada conmigo misma, con la naturaleza que no quise abrir los ojos. Una ola de lagrimas se subió hasta mi garganta haciendo que fuera difícil tragar. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Qué era lo que tenía en el vientre?

Tu hijo.

¿Era un monstruo? La naturaleza no se equivocaba, nunca, necesitaba el equilibrio... ¿Un hibrido?¿ Era este niño un hibrido?

Lo es, y las brujas lo quieren matar.

Quieren matar a tu hijo, Caroline...¿las dejaras?

¿Era mi cabeza? ¿Quién estaba ahí?

Me dejé caer al suelo con la espalda apoyada contra el tronco, sin poder creer lo que escuchaba y sentía. Era una ser dentro de mí para nada esperado, un ser que la naturaleza ni las brujas querían, un hijo que como Bonnie había dicho me estaba consumiendo por dentro, un hijo que podía ser la perdición, un hijo que tal vez era esperanza.

No podía dejar de sentir el latido dentro de mí, no podía dejar de pensar que en mi vientre, crecía algo, algo que tenía mi sangre, que necesitaba de mi protección, un bebé que era indefenso, que no le había hecho nada al mundo, solo, por una extraña razón, había caído con la peor suerte de todos. Su madre vampiro, su padre...un maldito desquiciado hibrido que no amaba ni a su propia familia.

Tenía ¿días? Y ya lo estaban tratando de asesinar.

Ya conspiraban en su contra y no tenía defensa alguna.

Apreté mis manos contra el rostro y traté de entender todo esto. Una pesaba broma del destino, pero ¿quién era yo con respecto a la naturaleza? ¿Quién era yo para pasar a llevar la vida de un bebe que no tenía la culpa? ¿Quién era yo para negarle mi amor, mi respeto y tratar de protegerlo con mi vida?

No tenía a nadie más que a mí y yo, en carne propia había sentido el dolor, siendo ya grande, el rechazo de mis padres por el simple hecho de ser vampiro, y él que podía ser una criatura mucho más sobrenatural, ¿merecía pasar por lo mismo?
Absolutamente no, yo no lo permitiría, aunque la cuidad se quemara, aunque la naturaleza mandase inundaciones, aunque el mismo Klaus tratara de sacarlo dentro de mi con sus propias manos, porque de si algo estaba segura, Klaus era capas de eso y mucho más porque en su corazón no había espacio para amar nada y nadie que no fuese el mismo. Si la naturaleza o las brujas lo atacaban y el podía intercambiar al bebé por su vida, lo haría.

Y aunque todas esas cosas pasaran, aunque mi hijo me tratara de matar, comiéndome por dentro, yo lo defendería, y aunque no sabía muy bien cómo protegerme a mi misma, aunque tenía mucho miedo, no lo dejaría. Lo sostendría, lo defendería, aunque nuestras vidas se fueran por ello.

Tenía solo cinco minutos para lamentarme, una vida, una eternidad para luchar, por él, por mí.

Abrí los ojos y observé el cielo gris y no comprendía la inmensidad de las cosas, hasta una hora yo era solo una adolecente con una eternidad por delante que tenía que cuidar su trasero en un pueblito demasiado pequeño, ahora, era una chica, con la misma edad que tenía que mantenerse viva y mantener vivo a un hijo, hijo del mismísimo demonio en la tierra.

Sentí como una corriente eléctrica atravesó mi espalda, mi cabeza, era la vida golpeando mi cuerpo, asumiendo mi nueva condición.

No podía hacer nada, no había tiempo de llorar, no cuando ahora, ambos corríamos peligro.

Así se habla Caroline, desde mi dimensión te apoyaré, te ayudaré, solo no bloquees mi voz en tu mente...

Tome aire. Esto estaba siendo más raro, más sobrenatural que cualquier cosa.

Levanta tu ropa, mira el costado de tu vientre...

Sin entender demasiado, pensando que me estaba volviendo loca, que me estaba afectando hasta un punto insospechable toda la idea de ser madre, hice lo que la voz me pedía. Mi mano buscó el cierre del vestido y lo bajó. Este se deslizó por mi pecho, hasta mi cintura, donde quedó atascado. Tomé mi pecho izquierdo y lo aplasté levemente para ver mi cintura. Ahí, donde la voz me había dicho, comenzaba a dibujarse como un tatuaje, lento, caliente y doloroso, un árbol familiar.


Un Árbol genealógico.

lunes, 24 de marzo de 2014

Family Tree: Capítulo 23

-¿Qué sucede Damon? ¡Damon! –Grito pero él parece no escucharme. Me toma tan fuerte de mano, y aunque antes habíamos combatido en fuerza, esta vez era superior, sus ojos fríos no decían nada pero todo su ser emanaba tensión.
Cuando llegamos detrás de un estacionamiento, vi su auto. Él abrió la puerta y me gruñó un “sube”

-Mis cosas...¡Damon mis cosas! –Grité cuando él cerró la puerta apenas se subió.

-Eso no importa cuando tu vida está en peligro, Marcel te rastreará, debemos salir de aquí.

-¿Marcel? ¿Por qué Marcel me rastrearía? ¡Damon te estoy haciendo una pregunta! –Exigí, mínimo si mi vida estaba en peligro necesitaba saber por qué, por culpa de quién pero Damon no parecía querer darme ninguna respuesta. Estaba punto de lanzarme por la puerta, total no iba a morir cuando aterrizara, pero Damon me interrumpió-

-Marcel descubrió tu verdad Caroline y el valor que representas para Klaus- Dijo como si eso explicase la existencia de todas las cosas sobre la tierra.

-¿Qué? ¡Yo no soy algo con lo que puedan chantajear a Klaus, no tengo ningún valor! Para eso está Hayle –Susurré como una mujer dolida que no entendía nada de todo lo que estaba pasando a su alrededor, de un segundo a otro era arrebatada de un baile del cual escapaba porque los dos supuestos mejores amigos y reyes de Nueva Orleans se peleaban.

-Vales para Klaus incluso más que Hayle, ahora cierra la boca que tenemos que salir lo más rápido posible de aquí –murmura molesto como un padre que tiene que cuidar a ocho niños pequeños dentro de un parque de diversiones. Yo no era una niña y quería entenderlo, sus palabras no tenían sentido alguno ¿Yo valer más que Hayle, madre de su hijo? ¡Por dios!

De todas maneras me limité a cerrar la boca porque aunque Damon no fuera mi mejor amigo ni me cayera bien, sabía que a su extraña y agresiva manera me cuidaba de algo, de qué ni idea, pero en el tiempo en que todo se había vuelto loco en nuestras vidas había aprendido que jamás estamos tranquilos y siempre en peligro, así que si Damon lo decía era por algo. Llegamos al aeropuerto. Damon embarcó su auto y nosotros nos subimos al primer vuelo. A pesar de que nos sentamos el uno al lado del otro, él no dijo nada y las preguntas me consumían, no encontraba respuestas ni lógica a todo esto ¿por qué callaba? ¿Qué habría pasado? ¿Qué valor había adquirido yo?

-¿Murió alguien? –Pregunte en la mitad del camino, cuando ya no aguantaba más.

-No –me contesto secamente.

-¿Alguien va a morir? –Pregunté removiendo mis dedos nerviosamente. Esto me pasaba por irresponsable, por no haber llamado y ¿si algo le había pasado a alguno de los chicos y estaba agonizando?

-Tú si no cierras la boca.

-¡Damon! –Rugí. Un par de cabezas se dieron la vuelta a mirarme, les fruncí el ceño y ellos voltearon. Ya no me entesaba lo que ellos pensaran cuando me había paseado por medio aeropuerto con un traje de gala digna para ir a conocer a un Rey. ¡Já, que paradoja! – Solo respóndeme algo –pedí. Él me miró con sus ojos azules investigando en los mios. De verdad era algo grave y me preocupaba más aun sí se trataba de mí. Damon parecía más que afectado por el tema, en su mirada había inseguridad e incluso un miedo profundo. Me estremecí en mi asiento cuando él asintió- ¿Tiene algo que ver con brujas? –pregunté de pronto. Recordaba el ataque del brujo el día que llegue a Nueva Orleans, el control de ellas en el barrio francés y sabía que algo no andaba bien ¿Brujas sometidas? ¿Klaus preocupado? ¿En qué mundo paralelo estábamos?

-Sí Caroline, ahora trata de dormir lo que queda de viaje, esto se pondrá, poco lindo.
Decidí hacerle caso así que me recorté y traté de no pensar más las cosas, con mis amigos en Mystic Falls, lejos de Klaus, de Hayle, del bebé, de Marcel y las brujas, todo estaría un poco mejor, siempre luchar por algo en conjunto era mejor que estar sola luchando, además de con el mal, con la sensualidad, problemas y demonios de Klaus.

Cerré los ojos por un segundo y al otro estaba escuchando la voz de un muchacho por alto parlante que ya habíamos aterrizado. Nos quedaba más menos treinta minutos de camino en coche para estar en casa y poder descansar al menos una hora antes de que me bombardeaban de información y yo de malas noticias, aunque parece que eso quedaba en segundo plano porque Damon no había mencionado, y bueno...era Damon.

Ya en el auto de Damon pensé interrogarlo, para tener un poco más de información, pero cuando abrí la boca él me miró de una manera no-explicable, así que cerré mi bocota. Quizás Elena ya no le estuviera dando en cada mueble de la casa Salvatore como antes.

Entre tanta confusión ¿estaba bien pensar en eso? No lo sé.

A mitad de viaje a casa sentí como mi estomago se retorcía de una manera dolorosa, no sabía cuando mi hambre había crecido tanto en el ultimo tiempo. La sensación de ahogo comenzó a subir por mi garganta haciendo que me asfixiara. Llevé mis manos hasta mi garganta.

-Da-mon...-Susurré sintiendo como si garras se clavaran en mi garganta. Él se detuvo de pronto, tanto que casí salí disparada por el parabrisas.

-Caroline, respira –Maldijo para sus adentros y en velocidad vampiro abrió la puerta y me ayudo a bajar. Yo caí de rodillas en una pequeña carretera de polvo. Sentí como más me ahoga, como mi ansiedad por sangre crecía.

-Necesito, Da-mon, ne-ce-si-to san-gre –Medio susurré, medio lloré. Él acarició mi espalda mientras maldecía. Se mordió y me dio su muñeca. Bebí un poco mientras la ansiedad se calmaba por unos segundos. Cuando mis vías respiratorias se despejaron, tomé aire y de pronto ese dolor volvió. Llevé mis manos a mi estomago mientras la sangre salía disparada por mi boca mientras yo tocia por el esfuerzo de respirar.

Estaba muriendo.

Mi vista se nublo, mientras Damon sostenía mi pelo ¿por qué el no estaba sorprendido como yo? Me pregunté cuando ya estaba mejor y me secaba algunas lagrimas que caían por el esfuerzo.

-Pensé que dirías algo como “casi manchaste mi tapiz” –Le dije cuando me cargo hasta el auto y me sentó. Él alzó una ceja y me sonrió de lado.

-Que idiota eres –y con eso cerró la puerta. El viaje trascurrió más rápido que la mitad anterior. Damon aceleró al máximo y en pocos segundos estábamos en la casa de los Salvatore. Yo bajé y estaba Elena y Bonnie paradas en la entrada. Yo corrí y las abracé. Bonnie parecía mucho mejor e incluso movió unas cuentas hojas. Su magia estaba volviendo poco a poco.

-Las extrañé chicas –Comenté y las abrace de nuevo, el miedo de que estuvieran en peligro o mal me había invadido. Ellas sonrieron y entramos a la casa. Ellas tenían algo entre manos, se miraban nerviosas como si no supieran de qué modo me tomaría lo que me tenían que decir todos, y escondían con tanto misterio.

Cuando estábamos dentro de la casa de los Salvatore y yo sentada, me sentí nerviosa, removí mis manos, mientras las miraba atentas. Damon estaba lejos, apoyado en un pilar con la vista baja. Elena tenía los ojos nublosos y le tiritaban las manos como nunca antes.
Dios algo malo pasaba.

-Solo díganlo, me están matando con el miedo. Damon me sacó de pronto de Nueva Orleans y no entiendo nada.

-Caroline, lo que tenemos que decirte es difícil y no sabemos de verdad como te lo tomaras –Susurro Elena sentándose a mi lado mientras sostenía mi mano. ¿Qué más podía perder? Sabía que mamá estaba bien, la había llamado en el viaje.

-Poderosas brujas están conspirando contra ti –Soltó Bonnie de la nada, sin pelos en la lengua. Mi boca se abrió, mientras en la garganta se me quedaba atascado un ¿Qué...? Es imposible que conspiraran contra mí, cuando yo no había hecho nada ¿o sí?- porque estas embarazada.
Esta vez el sonido si salió, pero ahogado, más en un suspiro que una palabra real.


-¿Q-ué? –Mis ojos de pronto se nublaban y quería reírme pero por la seriedad del lugar sabía que no podía ser una broma de mal gusto. Esto no era divertido ¡Esto no era verdad! Era imposible, los vampiros NO SE REPRODUCIAN. 
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Siento el retraso, tengo tendinitis, mucha tarea y una novela por Wattpad que me dejan poquisimo tiempo. Espero y me entiendan y solo puedo decir chan-chan

domingo, 16 de marzo de 2014

Family Tree: Capítulo 22

Primero quiero pedir disculpas por el retraso pero estoy trabajando en otra novela que me tiene muy emocionada, les dejo aquí el link: http://www.wattpad.com/41652222-yo-soy-la-perra me haría muy feliz que pasaran por ahí y vieran este trabajo que es mucho mas profesional, por decirlo de algun modo...Espero sus comentarios en mi twitter.
Ya, sin alargarme más, el esperado Capítulo.
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-¿Perdón? Caroline tu no vas a ninguna parte –Dice Klaus y me toma del brazo. Yo miro sus dedos clavados en mi piel con cierto nivel de desprecio.

-y ¿Quién eres tu Klaus, en todo esto para impedírmelo? Absolutamente nadie. Estoy cansada de las órdenes que van y que vienen sobre mí ¡Basta! Haré lo que se me de la gana porque es mi última noche aquí y definitivamente si me quiero emborrachar con Marcel lo.ha.ré- Susurro con los dientes apretados. Sus ojos cambian y de pronto su pupila se dilata.

No

NO

¡NO!

NO ME PUEDE HIPNOTIZAR.

-Caroline –Quiero correr y no me importaría hacerlo desnuda con tal que él, precisamente él no me manipule, no controle mi mente- No quiero hacer esto –murmura y creo ver la verdad en sus ojos pero ¿Qué es la verdad para Klaus? Nada, solo un concepto bonito- pero tengo una guerra desatada allá afuera y no te pondré en peligro. Tú y ese hijo son mi debilidad –Siento sus dedos intensificar su agarre en mis hombros, su piel caliente contra mi piel. Algo se sube hasta mi garganta, quiero vomitar- y no permitiré que nadie me manipule con eso –Veo sus ojos dilatarse, mi vista concentrada en él. No quiero, no quiero. Él alza con sus dedos mi mentón y me sostiene ahí- Olvidaras la idea de ir a la fiesta de Marcel –yo dejo de pensar al instante- te quedaras aquí y si alguien llega, sea quién sea, corres y escapas lo más lejos de aquí que puedas. Que no te encuentren. Olvidaras que Hayle tiene un hijo mío. Olvidaras...

-No Klaus...–Siento la impotencia atravesando mi pecho, mi garganta secándose dolorosamente, algo en mí queriendo explotar. Una lágrima se desliza por mi rostro, no quiero ser vulnerable, no quiero volver a sentirme humana y manipulable. Odio todo eso y Klaus me está quitando esa posibilidad que te da ser vampiro. El control sobre ti mismo. Quiere que olvide.

¡No quiero olvidar este dolor!

-No sentirás tristeza, de hecho no pensarás en mí. No me encontraste en Nueva Orleans y volviste sin triunfo ni derrota. Estudiaras en la Universidad, tendrás la vida que siempre deseaste.

-Klaus...-Sus ojos dejan de dilatarse y el vacío se asienta en mi estomago, en mi cabeza. Creo olvidarlo todo, pero de pronto mi estomago se esta contrayendo, mi garganta se seca. Llevo ambas manos a mi pecho y mis uñas comienzan a enterrarse. No controlo mi cuerpo.

De mi boca sale disparada sangre en grandes cantidades. Me ahogo.

Klaus lleva sus manos hasta mi cintura sin comprender que me pasa.

-No.me.toques –Le digo mientras trato de respirar desesperada. Mis rodillas chocan contra la alfombra sintiendo que la vida se me va.

Imágenes pasan rápido por mi mente. Veo sangre, unos ojos oscuros, piel oscura, diciendo palabras que no comprendo.

De mi boca sale más sangre.

-¡maldición Caroline! –Escucho quejarse a Klaus, mientras desesperadamente trata de que mi vista se enfoque en la de él.

Respira Caroline, Respira.

Traga la sangre Caroline, no la dejes salir...

Me dice la voz en la cabeza. No la logro reconocer, pero no dudo en seguirla, trago, trago la sangre que quiere salir por mi boca y es repulsivo. Mis hombros tiemblan violentamente y de pronto todo se va.

Mis uñas dejan de enterrarse en mi cuello, la sangre deja de estar en mis amígdalas y ya puedo respirar.

Alzó mis ojos y me encuentro con la mirada de Klaus sorprendida.

-Davina –Susurra de pronto y yo no entiendo. Él me toma de la cintura para ayudar a pararme y lo aparto de un manotazo.

-No te atrevas a tocarme maldito miserable –Me apoyo con una mano y me paro lentamente. Respiro y la imagen de Klaus tratando de hacerme olvidar regresa a mi cabeza, mejor dicho, jamás se fue.

-Deberías irte a...

-¡Tu deberías irte al demonio Klaus! –Gritó- No pretendas manipularme, tu hipnosis por una extraña razón no sirve en mi –Su cara se desfigura y hace el intento de tomar mis hombros- Aléjate, ahora.

Está a punto de decir algo cuando su teléfono celular suena en su bolsillo. Él lee, lo que debe ser un mensaje de texto y arruga la frente.

-Lobita en problemas –Dice y mi sangre hierve. Le quiero arrancar los ojos por un instante, pero me controlo, respirando profundo. Disfrutando del aire que ahora si puedo mantener en mis pulmones- Necesito que te quedes aquí Caroline, apuesto por tu buen juicio.

-Tengo todo menos un buen juicio Klaus.

-Te juro que no quiero torcerte el cuello, no quiero matarte Caroline, no me obligues a hacerlo, porque si de tu seguridad se trata prefiero que me odies a verte muerta y no poder hacer nada.

-¡ME TRATASTE DE MATAR DOS-VE-CES!

-Esta conversación esta de lo más interesante, pero no puedo seguir aquí.

Él desaparece dejándome con la toalla manchada, ahí, después de un extraño ataque de no sé qué.

Diga lo que diga yo a esa fiesta voy sí o sí.

Avanzo a través  de unas puertas anchas de madera en medio de la oscuridad. Suaves luces blancas recorrer de pared a pared lo que es una antigua casa colonial inglesa. La melodía de los violines me inunda, pero no es una música melancólica o clásica, de hecho es festiva. Escucho el bullicio de la gente rompiendo con el ambiente perfecto.
Agarro la tela de mi vestido rojo y avanzo sintiéndome en una época en la que nunca viví.
 Una chica desnuda de cuerpo pintado me entrega una máscara, oscura y yo la pongo sobre mis ojos.

Repaso la mirada buscando a Klaus y me siento estúpida. Él está lidiando con los problemas de Hayle y su hijo.

Suspiro y repaso mi mirada por el lugar. Realmente este no es el siglo XXI, estoy en otra fecha, en otra hora, donde la elegancia era la clave, las bebidas, el arte, la música.

Adoro Nueva Orleans.

Veo a gente libre, bailando, conversando, disfrutando de toda la cultura que aquí hay. Estoy fascinada.

-¿Y ese suspiro preciosa? –Murmura una voz a mi espalda ya conocida. Me giro y mis ojos se encuentran con una mirada marrón brillante. Marcel pide mi mano y yo se la entrego. Él deposita sus labios suavemente sobre mi guante y yo sonrió encantada.

Concéntrate en el momento Caroline.

Pero por alguna extraña razón no puedo escuchar a mi voz interna. Trato ¡juro que trato! De no pensar en Klaus pero me es imposible. El moreno alza una ceja y me sonríe con dientes blancos que parecen relucir entre la oscuridad.

-Pronto llegará Caroline, pero por ahora, concédeme esta pieza...-Pide Marcel con una voz lenta, oscura y sexy. Yo accedo a pesar de que las palabras de Klaus se me repiten en la cabeza. Al demonio con mi buena cordura.

Confiar en Klaus, era confiar en el mismo demonio.

Cosa que era todo menos seguro.

Marcel me guía de la mano hasta el centro de la pista y con un simple movimiento de manos, la música cambia su tonalidad y se vuelve más lenta. Su mano se posiciona en mi cintura y me atrae levemente hacia él. Yo pongo una de mis manos en su hombro y comenzamos a bailar, lentamente.

Otras parejas se unos unen y puedo decir que Marcel es un muy buen bailarín, pero la mente me juega malas pasadas porque solo puedo recordar mis bailes con Klaus.

Y de pronto Marcel deja de ser buen bailarín.

Sus manos dejan de ser tibias.

Su presencia deja de ser agradable.

Yo no quiero bailar con Marcel, lo quiero hacer con Klaus.

Quiero su presencia poco agradable, mientras sus labios me susurran “amor”

Quiero sus manos calientes sobre mi piel.

Quiero al Original Rey de Nueva Orleans.

Y es como si mi mente lo llamara porque cuando Marcel me gira, mis ojos se encuentran con los del demonio hibrido que está apoyado contra un poste. Sus brazos están cruzados y su mirada fija en mi.

Lo pierdo de vista.

Otro giro.

Klaus está tenso y su mandíbula apretada. Luce perfecto con un traje absolutamente negro. Es el mismo demonio en persona.

Las notas van muriendo lentamente y Marcel me suelta, tenso también. Yo sonrío y hacemos la reverencia al terminar el baile.

No quiero estar ahí y me pateo internamente la cabeza por ser tan porfiada y haber venido solo para tener un punto sobre Klaus. El moreno ya no parece tan adorable y sencillo como yo pensaba.

-Marcel –Lo llamo con la garganta seca- ¿Dónde están los baños? –Pregunto educadamente y el alza sus cejas. Me da una gran sonrisa.
-Segundo piso, te acompaño –y no es una pregunta. Es una afirmación. No me queda más que asentir y seguirlo por las anchas escaleras. Avanzamos por un pasillo ancho, donde la luz es mediocre y me siento cada vez mas insegura. Mis músculos se comienzan a tensar, mientras que mi corazón late cada vez más rápido. Casi choco con el cuerpo de Klaus si no es porque freno a tiempo.

-Hola amor...pensé que seguirías mis indicaciones –Comenta él con la voz densa. Yo aprieto mis puños a los costados del vestido, queriendo golpearlo en la cara por lucir tan encantador, sereno y tranquilo cuando su aura está emanando peligrosidad, a punto de desatar una guerra solo por verme ahí parada frente a él- ya veo que no...Pero, es una lástima, porque te vas de inmediato –Dice autoritariamente mientras toma mi brazo por sorpresa. Trato de zafarme pero su agarre es firme mientras me lanza una mirada de pocos amigos, incitándome a desafiarlo. Su nivel de paciencia se agotó hace varias horas atrás.

-¡Hey, hey, hey Klaus, amigo! ¿Cuál es el apuro de que se vaya mi invitada? –Le dice Marcel a Klaus resaltando las últimas dos palabras- la noche aun es joven...déjala divertirse –Marcel da un paso hacia nosotros. Mis ojos recorren ambos rostros, una y otra vez con miedo por mi vida y por la de ambos. Esto es poder jugando con poder.

Ambos se miran largamente.

-Dije que la chica se va Marcel –Y con eso suelta mi brazo. Mis pies siguen pegados al suelo sin moverse- El moreno avanza hasta mi y alcanza mi mano, mis dedos instintivamente se tensan.

Todo pasa muy rápido.

-¡DIJE QUE LA CHICA SE VA! –Grita Klaus con la mandíbula apretada, agarrando el cuello de Marcel, mientras hace que el cuerpo del moreno se estrelle contra la pared- ¡Y SI YO DIGO QUE SE VA, ELLA SE VA!

Siento que debería mover mi trasero y mi lindo vestido de ahí pero estoy choqueada y mi cabeza parece no pensar.

-¡NO TE ATREVAS A INS...! –La frase de Marcel no alcanza a salir de su garganta porque es el hibrido quien vuelve a gritar. Nadie parece escuchar/notar lo que arriba entre las sombras esta pasando.

-¡CON ELLA NO MARCEL! –Se oye la voz de Klaus, fuerte y clara. El cuerpo del chico vuelve a azotar contra la pared mientras el original mantiene sus dedos firmes en la solapa de la chaqueta de su adversario- ¡SAL DE AQUÍ AHORA CAROLINE! ¡AHORA!

Su voz es tan potente que no lo dudo un segundo. Le doy una mirada rápida a Klaus que parece más enfurecido que nunca y corro por el pasillo mientras mi vestido me juega una mala pasada. Lo levanto y mi mano toca la baranda. Siento vidrio quebrarse en alguna parte. Miro desesperada a todos lados, pero ellos siguen en lo suyo, bebiendo, disfrutando de la buena música.

Me detengo en lo alto de la escalera y estoy a punto de devolverme a ayudar a Klaus, cuando su voz llega hasta mi “Usa tu buena cordura por una vez en este día y sal de aquí”.

Corro por las escaleras rápido con el corazón latiendo velozmente. Me siento desesperada y las nauseas aumentan ya que mi sistema está completamente alerta y mis nervios están en el infierno, sabiendo que estoy en el centro donde se desatará la guerra y nadie más parece notarlo.

Mis tacos resuenan contra el mármol de la escalera, y bajo lo más rápido posible sin usar velocidad vampírica.

Cuando mis zapatos tocan el suelo firme. Unos dedos largos y fríos se incrustan en mi piel. Asustada y con un grito que no alcanza a salir de mi garganta, la persona me tira para que lo pueda ver a la cara.

-Tenemos que salir de aquí ahora –Me dice Damon mientras me arrastra afuera de la fiesta sin mayor explicación.

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Enserio espero sus comentarios en @NoveKlaroline yy su visita a mi novela en Wattpad "Yo soy la perra" donde la protagonista es la mala. Un beso! <3