Qué demonio
era eso, que significaba eso, mejor dicho. Cerré los ojo sintiendo mi cerebro
colapsado, estaba tan desorientada como cuando me hablaron por primera vez de
los vampiros.
Un hijo, un
árbol familiar y todo eso por culpa de Klaus.
Cerré los ojos
por un segundo.
-¿Un árbol?
–Susurré como si el viento fuera a responder mis preguntas, bueno, no el
viento, pero si la voz esa rara que aparecía
.
-Es nuestro
árbol familiar –Me contestó la voz del más allá- concéntrate en lo que escuchas
Caroline y me podrás ver.
Hice lo que
pude, pero en realidad sentía que mi esfuerzo era miserable ¿qué podía decir?
Tenía una criatura a la que llamaba hijo, con Klaus –Dios, eso sí asustaba- que
profesaba que me comería viva las entrañas
Una luz
difuminada, extraña apreció ante mis ojos, algo así como un velo blanco, no,
era una vestido que cada vez más tenía un color mantequilla. Hice lo que la voz
misteriosa me solicitaba y me concentré. Esta vez apareció un rostro, un
cabello largo, facciones bonitas y reconocibles.
Era la madre
bruja de Klaus.
Me tiré hacia
atrás por el susto/impacto y mi cuerpo chocó con el árbol. Mis ojos se abrieron
y temí haber perdido la conexión. Pero no, su espíritu, cuerpo, o sea lo que
sea, estaba delante de mí. Sus manos eran blancas y era tal como la recordaba
del baile fatídico, intento de asesinar a sus hijos.
Por un
instante sentí ganas de correr, no sabía si ella podía ser una gran opción en
estos momentos desconcertantes de mi vida, digamos que, no quería a mi hijo
muerto y ella, había tratado de eliminar a los suyos por romper el balance
natural, hasta lo que sabía, mi hijo podría hacer eso y más.
-No, Caroline
–Mis ojos se volvieron a enfocar en mi rostro- no trataré de dañarte, de hacer
que pierdas a tu hijo, es mi nieto y puede ser la redención de Klaus...
-¡Claro! La
redención de Klaus, creo que es el tema del momento en el mundo y la
importancia nacional, no como que mi bebé concedido por la falta de cordura que
puede, quizás comerme las entrañas –Y eso sonó más a mí. Caroline Forbes. Me
estaba reponiendo más rápido a la noticia de lo que esperaba- para que sepas,
Klaus, el padre del año, hombre más fértil del mundo al parecer, no tiene solo
que pagar pensión alimenticia por este hijo, el maldito, tiene a una licántropo
calentándole la cama.
-Lo sé
Caroline, pero ese hijo no nacerá o esa era mi visión
-¿Qué? –Y eso
fue como una patada en el estomago. Hayle no era de mis personas favoritas en
el mundo, y bueno su extraña relación con Klaus no era que digamos algo que me
produjera felicidad, de hecho, la traición me había dolido más profundo de lo
que yo había pensando, pero de ahí a desearle la muerte al bebé, no era algo
que se me había pasado por la mente. Ahora, que me estaba haciendo la idea de
ser mamá, bueno, no se lo deseaba ni a mi mayor enemigo, y eso que mi lista era
grande.
-Las brujas lo
tienen en la mira al igual que al tuyo...
-Eso quiere
decir que mi hijo tampoco nacerá –Mi mano se fue directo a mi pecho. Creo que
iba a vomitar.
-A lo que
quiero llegar es que tu cuentas con mi protección del más allá, que no dejaré
que nada te pase.
-¿Y el bebé de
Hayle?
-Ella tiene a
Elija, él la protegerá, tú no tienes a nadie...
-Tengo a mis
amigos
-Y ¿qué pueden
hacer ellos cuando ese bebé te coma las entrañas? Es hibrido, como Klaus, parte
de él que está en desarrollo, rechaza tu naturaleza vampírica...
A ver, frenen
todo que algo en mi no esta quedando claro. Yo estaba dispuesta a morir por mi
hijo, pero ¿este me rechazaba? Esto se estaba poniendo más complicado que el
triangulo amoroso entre Damon, Elena y Stefan.
-Y tu ¿qué
puedes hacer por mí?
-Puedo hablar
con Klaus.
¿Esa era su
maldita solución? ¿Hablar con Klaus? Sentí ganas de golpear mi cráneo contra el
tronco. Esa era la peor idea de todas. Estaba en medio de una guerra con Marcel
defendiendo a su otro bebé y a la licántropo que no se sabía cuidar como sola,
y su madre bruja de miles de años, proponía ¿avisarle al culpable de todo esto?
¿qué haría? ¿partirse en dos para cuidarnos a ambas? O...¡ya sé! Meter a las
dos madres de sus futuros hijos en una misma mansión para convivir como mejores
amigas y hablar sobre ropa de bebe, mudas, pañales y biberones ¡Bingo!
-No lo
necesito, él está cuidando y protegiendo a Hayle, yo a diferencia de ella, sigo
siendo un vampiro fuerte, que puede defenderse por si sola...
-Pero no de tu
propio hijo
-Lo dices como
si fuera un monstruo
-Y lo es,
Caroline, pero si por una extraña razón que a un no me explico, la naturaleza
le dio la vida y se creó es por algo, la naturaleza no se equivoca.
-Claro que se
equivoca, le dio dos hijos a un hombre que no sabe amar ni a su sombra...por
favor. Algo pasó, algo está mal, no sé que es, no me importa, bueno, no por
ahora, pero me puedo proteger y cuidar hasta averiguar que sucede.
-Niña, de lo único
que te puedes alimentar es de la sangre de Klaus, toda la demás la rechazará tu
organismo, tu hijo, al ser hibrido, solo puede beber lo que su padre bebe.
-Espera...espera
¿qué? Estas cambiando todas las reglas que yo conocía. Klaus, es hibrido, sí,
puede frenar su licantropía y vivir como vampiro, beber la sangre que se le
antoje ¿por qué su hijo no puede hacer lo mismo?
-No tiene
conciencia aun Caroline, él querrá alimentarse de sangre al mismo tiempo que querrá
comida de licántropo, su cuerpo se está adaptando a lo que es, y como un feto,
la única comida que posee las dos cosas, es la que sintetisa lo que come Klaus,
o sea su sangre.
Esto si ya era
raro se estaba volviendo más raro...Me quedé ahí, analizando mis posibilidades:
tenía que liderar con un bebé que me comía por dentro y que solo se podía
alimentar de la sangre de Klaus, por lo que lo necesitaba cerca como fuente de
comida, eso, nos dejaba solo dos posibilidades, hacia que su madre, le cortara
un brazo que de alguna extraña manera siguiera proporcionándome liquido rojo,
o...no sé. No lo quería cerca y vivir con Hayle no era una posibilidad, menos
en Nueva Orleans donde las brujas, conspiraban en mi contra para un eventual
aborto, y a eso se le sumaba al guapo Marcel que, el muy desgraciado, quería mi
cabeza a pesar de haber visto lo hermosa que era. En síntesis, esto era una
mierda.
-¿Quiénes conspiran
en mi contra? ¿Las del famoso Barrio Francés? –Pregunté. Ella me sonrió y negó con
la cabeza.
-Ojalá fuera a
si de fácil, Marcel no puede permitir que tu hijo nazca porque su fuente de
poder, será...no sé, inexplicable, a eso se le agregan a unas antiguas brujas,
del antiguo Constantinopla que creen que tu hijo no es algo nutual, es una
bestia que hará de la Tierra su reino, ellas son poderosas y bueno, el bebé
quiere vivir.
-Dame un día
para tragarme todo esto –Murmuré apoyándome en el árbol para pararme. Me subí
el vestido y noté que el árbol seguía ahí- y el árbol ¿por qué?
-Tu hijo,
cumple con una antigua profecía que todos ignoramos, que nadie supo descifrar,
Caroline...solo no te lo puedo explicar ahora, pero, solo digamos que estas
marcada y que serás madre de algo más grande.
El aire se me
salió de los pulmones cuando la imagen desapareció ante mis ojos. Ya había
visto cosas raras pero ¿visiones? Esto era mucho más complejo y de verdad aun no
entendía bien todo, solo una cosa era certera: Sería madre de un hijo de Klaus.
Sentí pisadas
cerca y el corazón se me aceleró. Las hojas secas crujían ante las pisadas de
alguien. Una rama se quebró y me puse en modo: sobreviviente.
Me moví a
velocidad vampiro, aunque el vestido me limitaba de cierta manera. El hambre
nubló mi vista y sentí esa ansiedad que ahora tenía explicación subir por mi
garganta. Esto no se podía poner peor.
-Por favor,
criatura a la que aun no le pongo nombre, dame tiempo para conseguirte un
suplemento de lo que seas que puedas comer...-Susurré tomando mi plano vientre,
sintiendo un corazón latir. Sentí ganas de dentarme y escuchar a la maravilla o
error de la naturaleza, pero no podía.
-No te muevas –Escuché
decir en alguna parte. Me quedé quieta, con los ojos atentos. Escuché un grito,
masculino, fuerte, de dolor. Un forcejeo, árboles quebrándose, ramas cayendo.
Me concentré en el sonido, era la voz de Marcel en alguna parte, un susurro
ahogado.
Mi corazón
latía rápido y todo parecía confuso, estaba en medio del bosque haciéndole caso
a una de las voces menos confiables, solo por falta de valentía para moverme.
Mis piernas temblaron y nuevamente la visión se me nublo: mi hijo tendría que
aprender a tratar a su futura mami, si llegaban a los ¿nueve meses? Juntos.
Me apoyé en un
tronco, mientras seguía con el oído una pelea, atenta a si tenía que correr,
pero cada vez era más difícil concentrarme, el hambre me nublaba, el deseo de
sangre era mayor que cualquier cosa que había sentido antes. Sentí mis ojos
transformarse, mi pupila dilatarse y como mi corazón se aceleraba.
Concéntrate Caroline, tienes que correr en cualquier
momento.
No podía,
simplemente no podía, solo escuchaba el correr de mis propias venas, un latido
doble. El ansía me dominaba.
-Caroline –Susurró
una voz que yo conocía muy bien. Su aliento tibio pegó en mi nuca, y sentí como
mi cuerpo se estremecía ante ese contacto tan breve, tan insignificante. Mi
ansía se calmo un poco, lo suficiente como para procesar el hecho que él estaba
aquí en Mystic Falls de nuevo. Me giré y me encontré con sus ojos, con su
presencia de poder frente a mí, tan cerca. Algo en mi estomago se movió, no
sabía si era mi hijo por la emoción de tener a su padre cerca –si es que eso
era posible sentir- o porque su alimento había llegado, en carne y hueso.
-Klaus...-Y mi
voz fue un hilo, como un murmuro ahogado. No sabía cómo reaccionar, por más que
lo había visto hace solo unas horas. Horas que habían hecho que mi mundo diera
un giro en 360º y todo lo que conocía de mi, de lo sobrenatural, cambiara por
completo.
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Perdón el retraso, pero era mejor esperar para tener un capítulo un poco más largo. Sé que aun no se entiende todo muy bien, que es algo ambiguo ¿o no? pero se aclarará pronto.
Les dejo el link de mi otra novela para que la visiten...
http://www.wattpad.com/41652222-yo-soy-la-perra
Donde la protagonista, es ese personaje que ha sido olvidado por siempre, que le toca un papel secuandario, la misma que todas odiamos.
En esta novela conoceremos la vida de la perra de las novelas.