lunes, 24 de marzo de 2014

Family Tree: Capítulo 23

-¿Qué sucede Damon? ¡Damon! –Grito pero él parece no escucharme. Me toma tan fuerte de mano, y aunque antes habíamos combatido en fuerza, esta vez era superior, sus ojos fríos no decían nada pero todo su ser emanaba tensión.
Cuando llegamos detrás de un estacionamiento, vi su auto. Él abrió la puerta y me gruñó un “sube”

-Mis cosas...¡Damon mis cosas! –Grité cuando él cerró la puerta apenas se subió.

-Eso no importa cuando tu vida está en peligro, Marcel te rastreará, debemos salir de aquí.

-¿Marcel? ¿Por qué Marcel me rastrearía? ¡Damon te estoy haciendo una pregunta! –Exigí, mínimo si mi vida estaba en peligro necesitaba saber por qué, por culpa de quién pero Damon no parecía querer darme ninguna respuesta. Estaba punto de lanzarme por la puerta, total no iba a morir cuando aterrizara, pero Damon me interrumpió-

-Marcel descubrió tu verdad Caroline y el valor que representas para Klaus- Dijo como si eso explicase la existencia de todas las cosas sobre la tierra.

-¿Qué? ¡Yo no soy algo con lo que puedan chantajear a Klaus, no tengo ningún valor! Para eso está Hayle –Susurré como una mujer dolida que no entendía nada de todo lo que estaba pasando a su alrededor, de un segundo a otro era arrebatada de un baile del cual escapaba porque los dos supuestos mejores amigos y reyes de Nueva Orleans se peleaban.

-Vales para Klaus incluso más que Hayle, ahora cierra la boca que tenemos que salir lo más rápido posible de aquí –murmura molesto como un padre que tiene que cuidar a ocho niños pequeños dentro de un parque de diversiones. Yo no era una niña y quería entenderlo, sus palabras no tenían sentido alguno ¿Yo valer más que Hayle, madre de su hijo? ¡Por dios!

De todas maneras me limité a cerrar la boca porque aunque Damon no fuera mi mejor amigo ni me cayera bien, sabía que a su extraña y agresiva manera me cuidaba de algo, de qué ni idea, pero en el tiempo en que todo se había vuelto loco en nuestras vidas había aprendido que jamás estamos tranquilos y siempre en peligro, así que si Damon lo decía era por algo. Llegamos al aeropuerto. Damon embarcó su auto y nosotros nos subimos al primer vuelo. A pesar de que nos sentamos el uno al lado del otro, él no dijo nada y las preguntas me consumían, no encontraba respuestas ni lógica a todo esto ¿por qué callaba? ¿Qué habría pasado? ¿Qué valor había adquirido yo?

-¿Murió alguien? –Pregunte en la mitad del camino, cuando ya no aguantaba más.

-No –me contesto secamente.

-¿Alguien va a morir? –Pregunté removiendo mis dedos nerviosamente. Esto me pasaba por irresponsable, por no haber llamado y ¿si algo le había pasado a alguno de los chicos y estaba agonizando?

-Tú si no cierras la boca.

-¡Damon! –Rugí. Un par de cabezas se dieron la vuelta a mirarme, les fruncí el ceño y ellos voltearon. Ya no me entesaba lo que ellos pensaran cuando me había paseado por medio aeropuerto con un traje de gala digna para ir a conocer a un Rey. ¡Já, que paradoja! – Solo respóndeme algo –pedí. Él me miró con sus ojos azules investigando en los mios. De verdad era algo grave y me preocupaba más aun sí se trataba de mí. Damon parecía más que afectado por el tema, en su mirada había inseguridad e incluso un miedo profundo. Me estremecí en mi asiento cuando él asintió- ¿Tiene algo que ver con brujas? –pregunté de pronto. Recordaba el ataque del brujo el día que llegue a Nueva Orleans, el control de ellas en el barrio francés y sabía que algo no andaba bien ¿Brujas sometidas? ¿Klaus preocupado? ¿En qué mundo paralelo estábamos?

-Sí Caroline, ahora trata de dormir lo que queda de viaje, esto se pondrá, poco lindo.
Decidí hacerle caso así que me recorté y traté de no pensar más las cosas, con mis amigos en Mystic Falls, lejos de Klaus, de Hayle, del bebé, de Marcel y las brujas, todo estaría un poco mejor, siempre luchar por algo en conjunto era mejor que estar sola luchando, además de con el mal, con la sensualidad, problemas y demonios de Klaus.

Cerré los ojos por un segundo y al otro estaba escuchando la voz de un muchacho por alto parlante que ya habíamos aterrizado. Nos quedaba más menos treinta minutos de camino en coche para estar en casa y poder descansar al menos una hora antes de que me bombardeaban de información y yo de malas noticias, aunque parece que eso quedaba en segundo plano porque Damon no había mencionado, y bueno...era Damon.

Ya en el auto de Damon pensé interrogarlo, para tener un poco más de información, pero cuando abrí la boca él me miró de una manera no-explicable, así que cerré mi bocota. Quizás Elena ya no le estuviera dando en cada mueble de la casa Salvatore como antes.

Entre tanta confusión ¿estaba bien pensar en eso? No lo sé.

A mitad de viaje a casa sentí como mi estomago se retorcía de una manera dolorosa, no sabía cuando mi hambre había crecido tanto en el ultimo tiempo. La sensación de ahogo comenzó a subir por mi garganta haciendo que me asfixiara. Llevé mis manos hasta mi garganta.

-Da-mon...-Susurré sintiendo como si garras se clavaran en mi garganta. Él se detuvo de pronto, tanto que casí salí disparada por el parabrisas.

-Caroline, respira –Maldijo para sus adentros y en velocidad vampiro abrió la puerta y me ayudo a bajar. Yo caí de rodillas en una pequeña carretera de polvo. Sentí como más me ahoga, como mi ansiedad por sangre crecía.

-Necesito, Da-mon, ne-ce-si-to san-gre –Medio susurré, medio lloré. Él acarició mi espalda mientras maldecía. Se mordió y me dio su muñeca. Bebí un poco mientras la ansiedad se calmaba por unos segundos. Cuando mis vías respiratorias se despejaron, tomé aire y de pronto ese dolor volvió. Llevé mis manos a mi estomago mientras la sangre salía disparada por mi boca mientras yo tocia por el esfuerzo de respirar.

Estaba muriendo.

Mi vista se nublo, mientras Damon sostenía mi pelo ¿por qué el no estaba sorprendido como yo? Me pregunté cuando ya estaba mejor y me secaba algunas lagrimas que caían por el esfuerzo.

-Pensé que dirías algo como “casi manchaste mi tapiz” –Le dije cuando me cargo hasta el auto y me sentó. Él alzó una ceja y me sonrió de lado.

-Que idiota eres –y con eso cerró la puerta. El viaje trascurrió más rápido que la mitad anterior. Damon aceleró al máximo y en pocos segundos estábamos en la casa de los Salvatore. Yo bajé y estaba Elena y Bonnie paradas en la entrada. Yo corrí y las abracé. Bonnie parecía mucho mejor e incluso movió unas cuentas hojas. Su magia estaba volviendo poco a poco.

-Las extrañé chicas –Comenté y las abrace de nuevo, el miedo de que estuvieran en peligro o mal me había invadido. Ellas sonrieron y entramos a la casa. Ellas tenían algo entre manos, se miraban nerviosas como si no supieran de qué modo me tomaría lo que me tenían que decir todos, y escondían con tanto misterio.

Cuando estábamos dentro de la casa de los Salvatore y yo sentada, me sentí nerviosa, removí mis manos, mientras las miraba atentas. Damon estaba lejos, apoyado en un pilar con la vista baja. Elena tenía los ojos nublosos y le tiritaban las manos como nunca antes.
Dios algo malo pasaba.

-Solo díganlo, me están matando con el miedo. Damon me sacó de pronto de Nueva Orleans y no entiendo nada.

-Caroline, lo que tenemos que decirte es difícil y no sabemos de verdad como te lo tomaras –Susurro Elena sentándose a mi lado mientras sostenía mi mano. ¿Qué más podía perder? Sabía que mamá estaba bien, la había llamado en el viaje.

-Poderosas brujas están conspirando contra ti –Soltó Bonnie de la nada, sin pelos en la lengua. Mi boca se abrió, mientras en la garganta se me quedaba atascado un ¿Qué...? Es imposible que conspiraran contra mí, cuando yo no había hecho nada ¿o sí?- porque estas embarazada.
Esta vez el sonido si salió, pero ahogado, más en un suspiro que una palabra real.


-¿Q-ué? –Mis ojos de pronto se nublaban y quería reírme pero por la seriedad del lugar sabía que no podía ser una broma de mal gusto. Esto no era divertido ¡Esto no era verdad! Era imposible, los vampiros NO SE REPRODUCIAN. 
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Siento el retraso, tengo tendinitis, mucha tarea y una novela por Wattpad que me dejan poquisimo tiempo. Espero y me entiendan y solo puedo decir chan-chan

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