Desperté con
un grito atascado en medio de la garganta. Abrí los ojos asustada, esperando
ver la cara de mi atacante, con sus dedos incrustados en mi cuello, evitando
que yo respirara, pero, no había nadie.
Sentía el cuerpo
aletargado al igual que la cabeza, el pecho pesado y como si a cada uno de mis músculos
necesitaran con urgencia relajarse.
Repasé una vez
más con la vista la habitación, buscando signos de que alguien más estuviese
ahí, pero no había nadie. Puse ambos pies en la alfombra y estiré la espalda
tratando de relajarme. El deseo de sangre me atacó de pronto haciendo que mi
estomago se revolviera y patalease por algo caliente que beber. Se tendría que
conformar con la sangre fría y espesa del congelador. Me levante apoyando ambas
manos en la cama y camine con paso arrastrado por la habitación y las
escaleras.
Cuando abrí la
nevera, tomé una bolsa y me senté en un taburete a servirme mi ¿almuerzo? No,
eran más de las ocho, esto contaba como cena. Bebí tres bolsas y mi apetito
seguía como el principio.
Observé mi estomago
y estaba más que lleno ¡incluso sobresalía levemente!
Me paré
decidida a ponerme un poco más activa. Necesitaba sacarme el sudor del cuerpo,
la sensación de sueño, y, de pasadita, sacarme todo rastro de caricia de Klaus.
Abrí una de
mis maletas que seguían en la misma posición desde que había llegado, ni tiempo
de desempacar había tenido con todo el caos Klaus dando vuelta.
Saqué un pantalón
de buzo grande y una polera, sería una noche floja. Rebusqué entre mis cosas un
brasier y bragas limpias. En medio de todo esto, encontré un vestido azul oscuro,
con unas aplicaciones muy sencillas de brillos en la parte frontal. Me maldije
una y mil veces, sabía perfectamente porqué había traído ese vestido. En mi subconsciente
sabía que Klaus me mostraría la cuidad, que pasaríamos unos días juntos y
¡maldito, bastardo y mal nacido hibrido! Cerré mis ojos con indignación la
maleta apenas tiré del vestido y unos zapatos que harían juego.
Me dirigí a
grandes zancadas directo a la ducha. Cerré con un gran estruendo la puerta y
abrí la llave de agua caliente ¡Todo no podía estar más jodido!
Tiré la
camiseta lejos cuando me la saqué del cuerpo. No llevaba nada más.
Me metí en la
ducha y dejé que el agua tibia comenzara a relajar mis músculos y despejara mi
cabeza, pero eso parecía imposible, todo volvía una y otra vez a mi cabeza,
como si debajo del agua encontrara todas las respuestas que necesitaba. No
tenía respuestas ni soluciones a los problemas.
No tenía a
Klaus y su aquelarre de brujas.
Teníamos a
Bonnie sin poderes.
Klaus iba a
tener un hijo y me dolía.
Yo estaba más
rara y neurótica que nunca.
Y lo peor de
todo, a Silas dando vueltas.
Me puse el
shampoo y masaje mi cabello dejando que cayera sobre mi espalda. Mañana me iría
de regreso a Mystic Falls a primera hora, no estaba solucionando nada quedándome
aquí por más tiempo, al menos allá ya sabrían que no pude hacer nada y juntos,
buscaríamos alguna solución prudente como siempre.
Tampoco
desaprovecharía mi última noche en la mágica cuidad de Nueva Orleans.
Sentí la
puerta cerrarse en la entrada y me puse en alerta a los dos segundos. Me puse
el bálsamo y salí discretamente de la ducha, cerrando la llave lentamente.
-Soy yo –escuché
cuando agudicé mi oído. Sentí como alguien abría la nevera y buscaba, posteriormente
un vaso. Mi medula espinal se tensó, se me erizó la piel y me sentía lista para
saltar sobre esa persona.
-¡Vete
inmediatamente! –grité y esperé que estuviera muy atento y esperando una
respuesta, para que mi grito a la distancia fuese lo suficiente para que al
menos le doliera la cabeza.
Me puse una
bata cercana, y escuché un risita, suave, petulante y como el sofá se hundía.
El muy imbécil se había sentado a esperarme.
Estaba
absolutamente desquiciada, colérica, enfurecida y dispuesta a arrancarle la
cabeza con mis propias manos. Salí de la ducha y azoté nuevamente la puerta a
mis espaldas. Miré la ropa sobre mi cama. Respiré profundo, cuando me decidí a
bajar tal y como estaba. No me vestiría, habiendo una posibilidad de que él
fuese más rápido y subiese cuando yo tuviese con el cuerpo
desnudo...completamente desnudo.
Abrí la puerta
con las manos húmedas, sintiendo como mi cabello goteaba y camine unos pasos hasta comenzar a bajar las
escaleras.
-¿Es que no me
escuchaste? ¡VETE! Ahora, no tienes ningún derecho de estar aquí –Klaus alzó
sus preciosos ojos y tenía el descaro de tener una sonrisa pintadas en los
labios petulantes. Me dedico una media torcida y alzó el rostro, al igual que
la mano haciendo un “salud” al aire.
Yo rodé mis
ojos y estaba a punto de gritar de nuevo cuando él habló.
-Caroline –susurro
con la voz sensual, lenta, modulando cada letra de mi maldito nombre como si
fuese un sacramento preciado- primero, que hermosa te ves, tan...natural. –dijo
muy suavemente. Yo sentí como mi piel se calentaba poco a poco y me ruboricé.
Idiota.
-Klaus, quiero
que te vayas, no sé en qué mundo paralelo vives, pero te cuento, estamos en la
misma dimensión y por los rábanos que no te quiero ver ni en pintura, esfúmate no
sé –dije haciendo una pausa- desaparece de una maldita vez de mi vida y déjate
de joder. Una buena idea sería que fueras a cuidar a tu lobita, porque por lo
que me enteré hoy, aquí, no son bienvenidos –y con esto me di media vuelta y
comencé a subir.
-De eso mismo
venia a hablar Caroline, por favor, espera.
-¡No! ¡Largo,
Klaus! No me importa que pase contigo, Hayle o el bebé licántropo, no es mi
problema –susurré y cuando estaba a punto de cerrar la puerta de la habitación
Klaus estaba impidiéndomelo con una mano. Traté de forcejear, pero obviamente
perdí miserablemente la batalla, era 999 años más viejo que yo.
-Caroline, por
favor...-Suplico con los ojos fijos en mi, tragué con fuerzas, sintiendo un
nudo en mi pecho y estomago. Se fuerte
Caroline
Resiste
Resiste
Vamos
Murmura un fuerte “no”
Caroline, tu puedes...
-Que sea
rápido, tienes dos minutos, tengo que alistarme para salir –dije cortante,
dejando que por fin entrara a mi habitación. Me giré y camine hasta la cama,
donde extendí el vestido y revisé los detalles sintiendo la mirada de Klaus
clavada en mi espalda.
-¿Perdón?
¿Dónde demonios vas? –pregunto tomándome del brazo y girándome, hasta que
nuestros ojos se encontraron.
-No tienes
derecho a preguntar, no después de todo.
-Estuvimos
juntos Caroline y para mí, significó algo, no eres cualquiera.
-¡No te
atrevas a decir una palabra más! No soy una más de todas las zorras que pasaron
por tu vida ¡No Klaus, no te atrevas a contradecirme! No después de que esperas
un hijo de la puta de Hayle.
-Caroline
-No Klaus, cállate,
no quiero tus escusas estúpidas, por acciones más estúpidas. Nada de lo que
dices tiene sentido, un día soy especial, al otro me entero que vas a tener un hijo. Un día luchas por la
familia, al otro les clavas una estaca en el pecho a tus hermanos. Odias la
soledad pero, alejas a cualquier persona que se preocupe por ti, la traicionas,
mientes y haces todo solo para protegerte el trasero. Eres una maldita
contradicción, un jodido que se excusa de todas las cosas por “sus demonios”.
Mil años puedes tener, pero actúas como un adolescente.
-¡No te pedí
un sicoanálisis Caroline! ¡No me des la espalda!
-Hago lo que
se me antoja porque no soy ¡nada tuyo! No te pertenezco
-¡No me subas
la voz!
-¡¿O qué?!
¡¿Me piensas morder?! ¡¿Quieres poner en riesgo mi vida solo para mostrar el
punto de que eres más poderoso que yo y nadie te puede contradecir porque
nuestras vidas dependen de ti?!
-¡Maldita sea!
–grita exasperado con los ojos brillantes, pasándose una mano por el cabello.
¡Solo escúchame!
-¡Ese es precisamente
el problema de todo esto! ¡Te escuché Klaus! ¡Escuché todas tus malditas
patrañas, engaños, palabras bonitas! ¡Te escuché y mírame ahora! ¡Estoy jodida
por un hibrido que va a ser papá y no conoce la palabra amor o lealtad!
-Caroline...Yo,
lo sabes...yo
-¡No Klaus! Ni
te atrevas a decirlo –murmuro negando con la cabeza cuando mis ojos se inundan
en lagrimas que quieren salir de pronto. Las emociones se intensifican
demasiado y de pronto siento una inmensa pena. Me giro para que no me vea.
Una mano de él
se deposita en mi cintura. Yo lo aparto.
-Vete Klaus –Digo
cuando abro la puerta par en par.
-¿Al menos me dirías
donde demonios vas?
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Bueno, hola, subí capítulo largo porque esta semana estaré ocupada, además me embarqué en una nueva Novela, por wattpad, les dejo el link aquí por si me quieren visitar ( http://www.wattpad.com/41652222-yo-soy-la-perra).. está no es mi primera novela, tampoco la que escribo en este blog, tengo muchísimas otras, pero no es el punto, espero que les guste.
Muchas gracias por los comentarios que me dejaron en @NoveKlaroline es muy importante para mi porque es lo unico que me motiva y cualquier persona que hace algo sin afán de lucro y por diversión, busca al menos saber qué les parece lo que hace.
Un beso y pasen la pagina/historia a sus amigos
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