miércoles, 12 de marzo de 2014

Family Tree: Capítulo 21

Desperté con un grito atascado en medio de la garganta. Abrí los ojos asustada, esperando ver la cara de mi atacante, con sus dedos incrustados en mi cuello, evitando que yo respirara, pero, no había nadie.

Sentía el cuerpo aletargado al igual que la cabeza, el pecho pesado y como si a cada uno de mis músculos necesitaran con urgencia relajarse.

Repasé una vez más con la vista la habitación, buscando signos de que alguien más estuviese ahí, pero no había nadie. Puse ambos pies en la alfombra y estiré la espalda tratando de relajarme. El deseo de sangre me atacó de pronto haciendo que mi estomago se revolviera y patalease por algo caliente que beber. Se tendría que conformar con la sangre fría y espesa del congelador. Me levante apoyando ambas manos en la cama y camine con paso arrastrado por la habitación y las escaleras.

Cuando abrí la nevera, tomé una bolsa y me senté en un taburete a servirme mi ¿almuerzo? No, eran más de las ocho, esto contaba como cena. Bebí tres bolsas y mi apetito seguía como el principio.

Observé mi estomago y estaba más que lleno ¡incluso sobresalía levemente!

Me paré decidida a ponerme un poco más activa. Necesitaba sacarme el sudor del cuerpo, la sensación de sueño, y, de pasadita, sacarme todo rastro de caricia de Klaus.

Abrí una de mis maletas que seguían en la misma posición desde que había llegado, ni tiempo de desempacar había tenido con todo el caos Klaus dando vuelta.

Saqué un pantalón de buzo grande y una polera, sería una noche floja. Rebusqué entre mis cosas un brasier y bragas limpias. En medio de todo esto, encontré un vestido azul oscuro, con unas aplicaciones muy sencillas de brillos en la parte frontal. Me maldije una y mil veces, sabía perfectamente porqué había traído ese vestido. En mi subconsciente sabía que Klaus me mostraría la cuidad, que pasaríamos unos días juntos y ¡maldito, bastardo y mal nacido hibrido! Cerré mis ojos con indignación la maleta apenas tiré del vestido y unos zapatos que harían juego.

Me dirigí a grandes zancadas directo a la ducha. Cerré con un gran estruendo la puerta y abrí la llave de agua caliente ¡Todo no podía estar más jodido!

Tiré la camiseta lejos cuando me la saqué del cuerpo. No llevaba nada más.

Me metí en la ducha y dejé que el agua tibia comenzara a relajar mis músculos y despejara mi cabeza, pero eso parecía imposible, todo volvía una y otra vez a mi cabeza, como si debajo del agua encontrara todas las respuestas que necesitaba. No tenía respuestas ni soluciones a los problemas.

No tenía a Klaus y su aquelarre de brujas.

Teníamos a Bonnie sin poderes.

Klaus iba a tener un hijo y me dolía.

Yo estaba más rara y neurótica que nunca.

Y lo peor de todo, a Silas dando vueltas.

Me puse el shampoo y masaje mi cabello dejando que cayera sobre mi espalda. Mañana me iría de regreso a Mystic Falls a primera hora, no estaba solucionando nada quedándome aquí por más tiempo, al menos allá ya sabrían que no pude hacer nada y juntos, buscaríamos alguna solución prudente como siempre.

Tampoco desaprovecharía mi última noche en la mágica cuidad de Nueva Orleans.

Sentí la puerta cerrarse en la entrada y me puse en alerta a los dos segundos. Me puse el bálsamo y salí discretamente de la ducha, cerrando la llave lentamente.

-Soy yo –escuché cuando agudicé mi oído. Sentí como alguien abría la nevera y buscaba, posteriormente un vaso. Mi medula espinal se tensó, se me erizó la piel y me sentía lista para saltar sobre esa persona.

-¡Vete inmediatamente! –grité y esperé que estuviera muy atento y esperando una respuesta, para que mi grito a la distancia fuese lo suficiente para que al menos le doliera la cabeza.
Me puse una bata cercana, y escuché un risita, suave, petulante y como el sofá se hundía. El muy imbécil se había sentado a esperarme.

Estaba absolutamente desquiciada, colérica, enfurecida y dispuesta a arrancarle la cabeza con mis propias manos. Salí de la ducha y azoté nuevamente la puerta a mis espaldas. Miré la ropa sobre mi cama. Respiré profundo, cuando me decidí a bajar tal y como estaba. No me vestiría, habiendo una posibilidad de que él fuese más rápido y subiese cuando yo tuviese con el cuerpo desnudo...completamente desnudo.

Abrí la puerta con las manos húmedas, sintiendo como mi cabello goteaba y  camine unos pasos hasta comenzar a bajar las escaleras.

-¿Es que no me escuchaste? ¡VETE! Ahora, no tienes ningún derecho de estar aquí –Klaus alzó sus preciosos ojos y tenía el descaro de tener una sonrisa pintadas en los labios petulantes. Me dedico una media torcida y alzó el rostro, al igual que la mano haciendo un “salud” al aire.

Yo rodé mis ojos y estaba a punto de gritar de nuevo cuando él habló.

-Caroline –susurro con la voz sensual, lenta, modulando cada letra de mi maldito nombre como si fuese un sacramento preciado- primero, que hermosa te ves, tan...natural. –dijo muy suavemente. Yo sentí como mi piel se calentaba poco a poco y me ruboricé. Idiota.

-Klaus, quiero que te vayas, no sé en qué mundo paralelo vives, pero te cuento, estamos en la misma dimensión y por los rábanos que no te quiero ver ni en pintura, esfúmate no sé –dije haciendo una pausa- desaparece de una maldita vez de mi vida y déjate de joder. Una buena idea sería que fueras a cuidar a tu lobita, porque por lo que me enteré hoy, aquí, no son bienvenidos –y con esto me di media vuelta y comencé a subir.

-De eso mismo venia a hablar Caroline, por favor, espera.

-¡No! ¡Largo, Klaus! No me importa que pase contigo, Hayle o el bebé licántropo, no es mi problema –susurré y cuando estaba a punto de cerrar la puerta de la habitación Klaus estaba impidiéndomelo con una mano. Traté de forcejear, pero obviamente perdí miserablemente la batalla, era 999 años más viejo que yo.

-Caroline, por favor...-Suplico con los ojos fijos en mi, tragué con fuerzas, sintiendo un nudo en mi pecho y estomago. Se fuerte Caroline

Resiste

Resiste

Vamos

Murmura un fuerte “no”

Caroline, tu puedes...

-Que sea rápido, tienes dos minutos, tengo que alistarme para salir –dije cortante, dejando que por fin entrara a mi habitación. Me giré y camine hasta la cama, donde extendí el vestido y revisé los detalles sintiendo la mirada de Klaus clavada en mi espalda.

-¿Perdón? ¿Dónde demonios vas? –pregunto tomándome del brazo y girándome, hasta que nuestros ojos se encontraron.

-No tienes derecho a preguntar, no después de todo.

-Estuvimos juntos Caroline y para mí, significó algo, no eres cualquiera.

-¡No te atrevas a decir una palabra más! No soy una más de todas las zorras que pasaron por tu vida ¡No Klaus, no te atrevas a contradecirme! No después de que esperas un hijo de la puta de Hayle.

-Caroline

-No Klaus, cállate, no quiero tus escusas estúpidas, por acciones más estúpidas. Nada de lo que dices tiene sentido, un día soy especial, al otro me entero que vas  a tener un hijo. Un día luchas por la familia, al otro les clavas una estaca en el pecho a tus hermanos. Odias la soledad pero, alejas a cualquier persona que se preocupe por ti, la traicionas, mientes y haces todo solo para protegerte el trasero. Eres una maldita contradicción, un jodido que se excusa de todas las cosas por “sus demonios”. Mil años puedes tener, pero actúas como un adolescente.

-¡No te pedí un sicoanálisis Caroline! ¡No me des la espalda!

-Hago lo que se me antoja porque no soy ¡nada tuyo! No te pertenezco

-¡No me subas la voz!

-¡¿O qué?! ¡¿Me piensas morder?! ¡¿Quieres poner en riesgo mi vida solo para mostrar el punto de que eres más poderoso que yo y nadie te puede contradecir porque nuestras vidas dependen de ti?!

-¡Maldita sea! –grita exasperado con los ojos brillantes, pasándose una mano por el cabello. ¡Solo escúchame!

-¡Ese es precisamente el problema de todo esto! ¡Te escuché Klaus! ¡Escuché todas tus malditas patrañas, engaños, palabras bonitas! ¡Te escuché y mírame ahora! ¡Estoy jodida por un hibrido que va a ser papá y no conoce la palabra amor o lealtad!

-Caroline...Yo, lo sabes...yo

-¡No Klaus! Ni te atrevas a decirlo –murmuro negando con la cabeza cuando mis ojos se inundan en lagrimas que quieren salir de pronto. Las emociones se intensifican demasiado y de pronto siento una inmensa pena. Me giro para que no me vea.

Una mano de él se deposita en mi cintura. Yo lo aparto.

-Vete Klaus –Digo cuando abro la puerta par en par.

-¿Al menos me dirías donde demonios vas?

-Sin con eso te largas...voy a la fiesta de Marcel –susurro alzando los ojos- y no me la pienso perder. Disfrutaré mi última noche en Nueva Orleans
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Bueno, hola, subí capítulo largo porque esta semana estaré ocupada, además me embarqué en una nueva Novela, por wattpad, les dejo el link aquí por si me quieren visitar (  http://www.wattpad.com/41652222-yo-soy-la-perra).. está no es mi primera novela, tampoco la que escribo en este blog, tengo muchísimas otras, pero no es el punto, espero que les guste.
Muchas gracias por los comentarios que me dejaron en @NoveKlaroline es muy importante para mi porque es lo unico que me motiva y cualquier persona que hace algo sin afán de lucro y por diversión, busca al menos saber qué les parece lo que hace. 
Un beso y pasen la pagina/historia a sus amigos 

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