viernes, 28 de febrero de 2014

Family Tree: Capítulo 17

Abro los ojos de golpe y todo regresa a mi cabeza de golpe haciendo que comience a zumbar, ¡Por Dios! Cierro los ojos con mortificación y me siento en la cama. Estoy con una polera talla extra grande de Klaus. Estoy en la cama de Klaus.

Estoy en Nueva Orleans.

No puedo evitar pegarle mentalmente una patada en el culo a una vocecita que me comienza a reprochar, haciendo que se silencie por fin. Me muerdo el labio instintivamente tratando de contener una sonrisa que se me forme en el rostro. Siento un cosquilleo especial, algo como dfhsdjhfs en medio del estomago, una emoción, fuerte.
Tapo mi ojos y luego me llevo el pelo hacia atrás ¡Volví a acostarme con Klaus!
-Hola amor...-Me dice una voz muy familiar. Me giro hacia él y noto su cuerpo relajado, absolutamente vestido apoyado despreocupadamente en el umbral de la puerta. Junto mis cejas en señal de auto-reproche, que digamos, esto es demasiado intimo, muy...¿de pareja? El libro de reglas de dormir con un chico malo dicta lo siguiente:

1. Levántate antes que él, vístete y lárgate sin que lo noté.

2. Lo más que se pueden permitir es una frase absolutamente egoísta, algo así como “buen sexo”

3. Jamás le sonrías con cara de estúpida enamorada.

Yo no había seguido ninguna de ellas.


-Traje el desayuno –me dice sentándose a los pies de la cama con una sonrisa preciosa. Sus ojos están brillantes y me mira de una manera especial como cuando estuvimos juntos la primera vez en el bosque de Mystic Falls. Él alarga una mano hasta mi rostro y con la punta de los dedos me regala una caricia que apenas siento. Yo le sonrió y ¡al diablo con las jodidas reglas! Me acerco hasta él y junto mis labios suavemente mientras con la otra mano le robo el vaso con sangre. Me alejo de él medio sonriendo y llevo el liquido a mis labios. Sabe estupendo.

-Humm –saboreo y siento el calor bajando a mi estomago- gracias y buenos días –susurro con un poco de vergüenza. Creo, solo creo, que mis mejillas están un poquito rojas.

-Ha sido un gran despertar Caroline, adoraría que fuera algo que se repitiera a diario –me murmura con los labios muy cerca de los mío. Me muero el interior de la mejilla tratando de mantener todas mis emociones a raya. Estar con Klaus es como estar en otra parte del mundo donde los problemas no existen y es como si yo tuviese otra vida, una muy distinta a la de Mystic Falls.

Bueno, ¿qué puedo decir? Anoche por primera vez pude dormir con los dos ojos cerrados.

-Gracias –le digo tomando su camiseta en un puño acercándolo más a mí. Juro que no lo hago por el interés que tengo en que esté de buen humor cuando le lance mi suplicara para que haga una visita a Mystic Falls con sus brujas. Lo hago por puro, dulce y sabroso placer. Tiro más de su polera hasta que nuestros labios se están rozando.
Klaus toma la parte de atrás de mi cuello con la fuerza suficiente para que nuestros labios se junten con potencia. El muerde mi labio y yo entreabro mi boca para darle paso al calor de su lengua. La siento rozando suavemente mi paladar y no puedo contener soltar un suave gemido que hace que rápidamente Klaus se anime y me tira hacia atrás en la cama, mientras se pone sobre mí con un felino, sus rodillas hundiendo la cama y sus brazos haciéndome prisionera de su calor desorbitante.

No sé cómo alguien puede ser así de ardiente.

Mi mirada esta puesta en la suya, y cuando estamos a punto de besarnos, alguien nos interrumpe.

-¡Que linda escena! –Susurra una voz de zorra que retumba en mi cabeza haciendo que de pronto el calor que estaba debajo del ombligo se me suba a la cabeza- somos una pareja tan moderna Klaus... ¿me puedo unir? –Yo giro mi rostro para ver un cuerpo flacucho y sin mayor gracia apoyada en el umbral de la puerta, tal como estaba Klaus hace unos ¿cinco minutos?

Empujo a Klaus con ambos brazos haciendo que caiga pesadamente a mi lado en la cama. Él no hace ni un esfuerzo, de hecho creo que cae con mortificación. Lo observo por un segundo, mientras se lleva ambas manos al rostro y se lo restriega. Lo fulmino con la mirada.

-¿Qué demonios hace la zorra aquí? –Exijo con la voz, mientras con la mano corro las colchas y me bajo de la cama. Estoy dispuesta a encararla -¡Hice una pregunta!

-Eso debería preguntártelo yo a ti ¿qué haces aquí Vampirita? –me dice cruzando los brazos debajo de sus pechos mientras alza una ceja negra. Yo ruedo los ojos antes lo estúpida que es su pregunta.

-¿No es obvio? –le respondo con una pregunta mientras camino peligrosamente hacia ella. Me debe varias la muy desgraciada y a eso se le suma la interrupción a mí momento con Klaus.

- Pensé que las mujeres como tu se vendían solo en la noche –dice con media sonrisa y estoy a un paso a lanzarme contra ella a arañarle la cara cuando unos brazos se cruzan por mi cintura en un movimiento rápido y hace que mis pies ya no sientan el suelo.

-¿Qué haces aquí zorra? ¿No te bastó con compartir saliva conmigo al meterte con Tyler? –grito tratando de zafarme de los brazos de Klaus que pareciera que me están asfixiando tratando de sostenerme. Siento su pecho subir y bajar violentamente cuando Hayle dice lo que menos esperé que dijera.

-¿No le has dicho Klaus? –y con eso nos mira a ambos. Entierro mis uñas en sus brazos y él me suelta dejando salir un suspiro y yo me giro para observar su rostro. Parece culpable, y de pronto un frío hace que la piel se me hiele por completo. Con los ojos clavados en él, le pido una explicación cuando alzo una ceja.

-¿No me has dicho qué Kla-us? –susurro con los dientes apretados. Él tensa su mandíbula y dirige su mirada a Hayle.

-Déjanos solos

-¿Y perderme esto? ¡Joder, no! Soy parte de esto...Klaus será papá Caroline–dice ella con una media sonrisa llevándose una mano al vientre. Yo pongo atención y siento en ella un doble latido de un corazón muy suave. Mi boca se entreabre para captar una bocana de aire porque al parecer mi corazón dejó de latir y se me olvidó como respirar. Siento un nudo en el estomago mientras se me forma algo pesado en la garganta. Me giro hacia Klaus y él asiente, confirmando todo.

Mis ojos pican y no lo puedo creer. Es estúpido, no somos nada, pero duele.


Duele mucho.
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Mis más sinceras disculpas, perdón por el retraso, pero como les dije por twitter tuve una semana realmente caótica y bueno, al fin me quedó un tiempo para escribir . Gracias por la paciencia y espero que les haya gustado el capítulo. El Lunes entro a clases y Preuniversitario -jodeeer- así que tendré menos tiempo, pero prometo escribir cada vez que tenga una ventana o un tiempo libre.
PD: Sé que el nombre es "Hayly" pero no me gusta, así que para mi el nombre de la lobita es Hayle.

lunes, 24 de febrero de 2014

AVISO

Prometo mañana si o si subir capitulo, perdón por la demora y miles de gracias por la paciencia pero he tenido una semana super loca, ya que la beba de mi prima nació y yo soy la madrina...y bueno, he estado corriendo a mil. Para dudas o consultas, reclamos o criticas, siganme en @noveklaroline por twitter. 

¡Gracias!

miércoles, 19 de febrero de 2014

Family Tree: Capítulo 16

Lo miro con los ojos bien abiertos y me sonríe.

-Que apropiado por parte de mi hermanito –Susurra a mi oído muy suavemente. Se escuchan claramente las notas de un piano, la tonalidad es lenta, romántica y casi me derrito cuando Klaus lleva su mano suavemente hasta mi cintura y busca mis dedos, ambos entrelazamos las manos. Yo me apego más a él buscando su calor. Apoyo mi cabeza en su pecho y puedo sentir claramente el sonido de su corazón latiendo. Estoy a punto de hacer un comentario mordaz y me sonrió. Él se ríe y se separa un poco de mi 

–Sí Caroline, tengo corazón. Cuando vuelve a pegar su cuerpo al mío comienza a moverse lentamente, guiándome en el baile. Ay, diooos, es un perfecto bailarín y no lo puedo negar, es una de las cosas que se agregan a su lista de “cosas que Klaus hace bien además de matar y conseguirme vestidos lindos”.

Me siento mucho más pequeña, estoy sin zapatos y Klaus es casi un cabeza más alto que yo. Nos movemos suavemente al compás del piano, él extiende su brazo y me hace girar una, dos veces con velocidad y me detiene. Siento mi corazón acelerado y es perfecto, ese momento es absolutamente perfecto.

Él cruza una mano por la parte baja de mi espalda y yo no resisto la tentación así que alargo mi brazo y tomo la parte de atrás de su cuello, atrayéndolo a mí. Él se arquea a mí y aprovecho la ocasión para besarlo, lo hago suavemente, tomando su labio inferior. Lo sorprendo absolutamente porque por un segundo su mano a mi alrededor se tensa y luego se relaja, puedo sentir una sonrisa entre sus labios, quizás mañana me arrepienta, quizás cuando vuelva a Mystic falls lo haga con el corazón roto o odiándome por haber hecho lo que hice, pero en este momento lo necesito, aquí, cerca de mí, porque me siento amada, única, preciosa a su lado.

 Los brazos de Klaus me alzan y yo envuelvo mis piernas alrededor de su cintura. En un par de pasos mi espalda siente como la cama se hunde con nuestro peso, los labios de Klaus son suaves y es como si no tuviesen apuro. Su brazo está apoyado en el colchón para no aplastarme y su mano derecha recorre mi cara, con sus dedos, muy suavemente como si tratara de delinearla. Yo sumerjo mis dedos en su cabello cuando él me muerde el labio suavemente, tirándolo. Estoy perdida en ese momento, en sus ojos que parecen tan claros, tan llenos de luz y estoy cayendo en todo lo que es Klaus, estoy cayendo cuando él acaricia mi cintura con los dedos delgados, estoy cayendo cuando siento el roce de su jeans, cuando parto su polera en dos pedazos, cuando él desabrocha mi brasier y besa lentamente mi cuello. Y no me importa nada más que eso, sus labios sobre mi piel, su cuerpo, su ternura, su roce, sus suspiros, el latido de su corazón, sus ojos mirando los míos, con un brillo que no puedo descifrar, cuando entra en mí muy despacio mientras entrelaza sus dedos a los míos.


-Solo date por vencida Caroline...-Y en ese segundo, cuando todo no puede ser más intenso, yo ya no tengo barreras que me separen de él y con toda la certeza puedo decir que estoy enamorada de Klaus.

martes, 18 de febrero de 2014

Family Tree: Capítulo 15

Abro los ojos despacio y me llevo de inmediato el brazo a la cara. De pronto me doy cuenta que las luces están bajas y la habitación está tibia. Tengo los ojos cerrados y siento miedo, de pronto no sé donde estoy, no sé bien qué pasó. Me siento enferma de pies a cabeza, el cuerpo me duele y siento mis extremidades pesadas. Cierro los ojos por unos segundos más tratando de hacer memoria, concentrarme con unas horas atrás. Imagines comienzan a regresar, Klaus en mi habitación, Klaus y yo caminando por Nueva Orleans, Klaus mirándome con ojos profundos, nosotros en un bar, nosotros en un bar bebiendo, nosotros en un bar pegados a una pared. Yo atacando a Klaus. Me siento de pronto y aprieto fuerte la colcha a mí alrededor.

-Tranquila...-me susurra una voz profunda que reconozco al instante. Suspiro de alivio, cosa que es de lo más loca...me siento aliviada por estar con Klaus. Y de pronto sabes que todo cambio en un segundo. Cuando pasas de temerle a una persona a sentirte protegida estando cerca de él, es porque sabes que esa persona jamás te haría daño y si tiene que tenderte la mano lo hará, y de pronto, mágicamente, es como si las estrellas se alinearan y notas que esa persona a la que le temiste tanto tiempo no es tan horrible como pensabas, quizás sea terrible con el mundo entero, pero contigo no- ¿Cómo te sientes? –dice cuando yo abro los ojos de nuevo y me enfoco en él. Está sentado sobre la cama, su rostro parece preocupado y sus hombros están tensos. No lleva chaqueta, se ha cambiado la polera y aun lleva el cabello medio húmedo. Se ve sexy y huele a menta.

-En realidad no sé bien qué pasó –le digo llevándome una mano a la cabeza- me duele el cuerpo y lo siento demasiado pesado

-Yo tampoco sé bien qué te pasó Caroline...-Dice extendiéndome un vaso con sangre. Lo observo con desconfianza, no bebo sangre humana y he sabido llevar una buena vida vampírica. Los segundos pasan mientras Klaus me observa con el ceño fruncido y mi deseo comienza a crecer. Siento como si mi estomago patea y extiendo la mano lentamente hasta alcanzar el vaso que está tibio. Oh por mi dios.

-¿A quién mataste? –pregunto de pronto alzando los ojos directo a los de él. Me observa por un segundo y estalla de la risa. Está vez soy yo la que frunce el ceño- no te rías, contéstame

-A nadie Caroline, es sangre de algún animal–dice cuando logra calmar su risa. Lo observo con desconfianza y me llevo el vaso a los labios. Las venas alrededor de mis ojos se hinchan y siento como mi sed poco a poco se calma. Lo digiero rápido y siento la necesidad de más. No tengo que pedirse, Klaus toma un jarrón de vidrio y me sirve más en el vaso. Aun está tibia y me asienta bien en la garganta.
-No comía desde Mystic Falls, creo que ya me comenzaba a deshidratar –le susurro cuando me he bajado casi medio jarrón. Klaus me sonríe de nuevo por unos segundos. Poco a poco me siento mucho mejor, así que con las manos abro las colchas y me doy cuenta que solo estoy en ropa interior.

-¡Klaus! ¿Dónde demonios...? –le digo molesta de pronto. Él pone cara inocente y alza las palmas.

-Te desmallaste Caroline, no te iba a meter con vestido en mi cama –dice él como si yo estando en su cama, solo en ropa interior fuera una de las cosas más normales del mundo. Yo abro los ojos como platos y la respiración se me corta. Abro los labios y señalo con el dedo.

-¿Estoy en tu cama?...¡¿Qu-e, qué, qué demonios haces?! –grito cuando Klaus toma los bordes de su camiseta y de un solo movimiento rápido saca su polera sobre su cabeza. Él se gira hacia mí, con su oh-espectacular-cuerpo y alza una ceja. Me siento en ese segundo hipnotizado por él. Es fascinante en todos los aspectos como su sola presencia, su forma de caminar hace que todo mi cuerpo comience a cosquillear. Está parado a un metro de la cama y me mira a los ojos, luego baja su vista hasta su cinturón y lentamente lo desabrocha. Estoy absolutamente fuera de juego.

Me cuesta tragar. Él vuelve a alzar los ojos hacia mí lentamente y abre el botón del pantalón, puedo observar el elástico de su bóxer. Yo levanto mis ojos con cautela, me gusta demasiado como el pantalón cuelga de su cadera, me gustan las líneas verticales que se le forman, Jesús, es tan caliente. Su cuerpo es perfecto, su pecho no tiene un vello a la vista, no es un cuerpo excesivamente trabajado, sus músculos son lisos ganados por el esfuerzo de correr y matar. Klaus engancha sus dedos lentamente en su pantalón y yo he tenido suficiente.

-¿No te gusta lo que ves amor? –susurra él dándome una sonrisa torcida, sexy. El calor de la habitación parece haber subido demasiado y no es por la chimenea, es esa química y electricidad que solo genera Klaus. Yo me un manotazo corro las colchas y me bajo de la cama. Ya he tenido suficiente. Necesito escapar de su magnetismo. No puedo seguir aquí sin que algo más entre nosotros pase. Comienzo a caminar directo a la puerta, lo más rápido posible sin mirarlo.

-¿A dónde crees que vas Caroline? –me susurra suavemente Klaus sosteniendo mi brazo. Yo trago fuerte, siento cada uno de sus dedos presionando mi piel con firmeza. Yo giro mi cabeza para observarlo y trago saliva. Él tira de mi brazo y pronto estoy frente a frente a él sintiendo su pecho pegado al mío. Su mano en mi cadera.

lunes, 17 de febrero de 2014

Family Tree: Capítulo 14

Comienza a sonar Radioactive de Imagine Dragons y esto no puede ser más jodidamente sexy. Klaus pasa su palma abierta desde mi cintura hasta la parte baja de mi espalda. Yo alzó mis ojos

-Cuidado donde pones las manos –le susurro suavemente. Él me sonríe y pasa su mano de regreso a mi cintura, en un movimiento rápido su palma se va a mi vientre y lo empuja con la fuerza suficiente para mantenerme inmóvil. Me muerdo el labio suavemente y el vuelve a poner su mano sobre la curva de mi cuerpo y se lanza hacia mi con los labios semi abiertos. Su respiración es agitada y la mia se pone a mil cuando siento sus labios calientes sobre los mios. Klaus sabe como besar. Primero ataca mi labio inferior succionándolo suavemente, y luego el superior. Me lo muerde ligeramente, lento y yo pierdo la cabeza. Acelero el beso, quiero su violencia, me gusta su fuerza, me gusta su parte más animal. Subo mis manos abiertas hasta su pelo, introduciendo dedo por dedo en su cabello rubio corto, eso me permite medio controlarlo. La mano derecha de él se mueve por mi cintura, subiendo y bajando lentamente, se comienza a hacer una tortura. Yo bajo mis manos hasta su cuello, sujetándolo suavemente cuando su boca se desplaza por mi mejilla dando suaves besos. Cierro los ojos y mis manos se desplazan por su pecho duro, tomo con ambas manos su polera negra y exijo más. Quiero más de Klaus. Él muerde suavemente mi mentón y yo comienzo a perder el control de mi cuerpo, mis instintos. 
Siento la música a lo lejos ambientando todo esto y la electricidad entre nosotros es potente palpable. Mis manos siguen descendiendo por su pecho hasta alcanzar un costado de su cinturón. Aferro mis dedos a él y lo tiro hacia mí, sus caderas casi chocando contra las mías. Siento como mi pecho sube y baja mientras un calor insoportable me está consumiendo. Klaus se aleja unos centímetros y yo me quejo del abandono de su boca con un suave gemido. Siento como sonríe, yo abro los ojos lentamente, reacostumbrandome a las luces bajas del local. Los ojos de él brillan de deseo. Baja sus ojos hasta su mano que comienza a subir de nuevo desde mi cadera, pasando por mi cintura y costillas hasta posicionarse con la palma abierta en el costado de mi pecho. Klaus alza sus ojos para observar mi cara cuando pasa el pulgar lentamente sobre la tela del vestido que cubre mi pecho. Yo cierro los ojos, la corriente de placer y deseo desenfrenado recorre toda mi columna vertebral, haciendo que arquee la espalda por más. Perderé el control, estoy a punto de perder el control. Él se vuelve y sus labios se posan en mi frente. Me siento desconcertada por completo, esto es totalmente caliente, su dedo sobre mi pecho, su cadera pegada a la mía haciendo que sienta la dureza de sus pantalones y sus labios dándome suaves besos ¿para calmarme? Sacudidas avanzan por mí y dejo caer mi cabeza dejando salir pequeñas cantidades de aire tibio. Instintivamente mis labios se van a la pequeña vena que late a un lado de su cuello. La beso suavemente y luego la mordisqueo por encima de su piel. Me siento radioactiva, siento como respiro productos químicos, como Klaus me consume en todo lo que es él, lo siento en mis huesos, en mi carne, en mi piel.

Siento a Klaus... lo suficiente cerca de mí como para que mi sistema explote.

Y de pronto, cuando siento su boca nuevamente sobre mi cuello, sus manos presionando cada vez más mis caderas, cuando ya no hay espacio entre nosotros, mis emociones se salen de los limites y mi sistema explota. La sangre se me calienta hasta niveles increíbles y de pronto con ambas manos sobre su pecho lo estoy poniendo contra la pared. Mis ojos han cambiado, siento las venas alrededor de ellos inflamándose y mis colmillos saliendo, abro los labios y quiero sangre. Mi estomago se desgarra por dentro como si lo abrieran con garras. Grito de dolor y lo tomo por detrás del cuello con las manos firmes. Necesito sangre, necesito sangre, necesito sangre es lo único que tengo en la cabeza en ese momento. Mi corazón palpita demasiado fuerte y siento una gota de sudor en mi frente, todo ocurre muy rápido, son solo segundos, mis venas secándose en mi interior. Mi espalda vuelve a chocar con la pared fuerte, siento como se agrieta con el golpe. Klaus me sostiene de los hombros con fuerza.


-¡Caroline! –grita con fuerza, veo con los ojos borroso su rostro serio, sin una gota de emoción, su mandíbula está totalmente apretada, las ventanas de su nariz se abren una y otra vez para dejar entrar y salir grandes bocanadas de aire. Cierro los ojos y él me vuelve a sacudir. Cuando los abro el dolor en mi interior aumenta y gimo. El cuerpo se me debilita por un segundo y de pronto, algo vuelve a explotar desde mi vientre, adrenalina pura subiendo por mis venas y vuelvo a tener fuerza, lo empujo solo un poco pero Klaus esta tan molesto y toda sus energías están concentradas en mi que no se mueve ni un centímetro cuando mis manos golpean su pecho. Él me vuelve a sostener por los hombros y mí espalda está chocando nuevamente contra la pared. Lo miro a los ojos y sollozo antes de desvanecerme de la nada entre sus manos como un papel sin vida. Todo se convierte en negro y no soy capaz de sostenerme sobre mis rodillas.

viernes, 14 de febrero de 2014

Family Tree: Capítulo 13

-Será una gran noche Caroline –me dice él extendiendo su brazo. Yo paso por delante de él, sintiendo su mirada en mi espalda. Bajo la escalera a un ritmo seguro, siento como él me sigue a uno o dos escalones. Apenas estamos abajo, él abre la puerta para mí y yo salgo de la habitación.  De todas las cosas que se pueden considerar inseguras cuando estás en una ciudad que no conoces, absolutamente sola, a millas de distancia de tu casa, sin duda, la más peligrosa de todas, es salir con el hibrido, de familia original, que domina Nueva Orleans.

Apenas siento el aire semi frío en la cara, abro mi chaqueta sintiéndome un poco más segura.
-Estas en el corazón de la cuidad –dice Klaus a mi lado-

-Entonces vamos a pie, me sentiría más segura que subiéndome a un auto contigo –le contesto rápidamente. Él me asiente- Deja de sonreír de esa manera o correré de regreso a mi habitación

-Estás sola Caroline, de mi no podrás escapar –me dice él y extiende su brazo yo me engancho él y comenzamos a caminar. No quiero debatirle el hecho de que estoy absolutamente sola en su ciudad, porque tiene todas las de ganar, es la pura verdad.

-Vine por ti Klaus –le digo mirándolo directamente a los ojos- no puedo correr, solo haz que este viaje valga la pena, aunque me regrese con un gran no a Mystic Falls.

-Dame una noche y puedo convencerte para que te quedes aquí por lo que dure la eternidad –me susurra al oído, mientras comenzamos a caminar por una calle poco transitada, es amplia y las luces nos llegan lentamente. Le doy una última mirada antes de comenzar a contemplar la belleza de la cuidad, estamos caminando lento en silencio uno al lado del otro y todo esto paree tan irreal.

-Pensé que me llevarías al club más alocado de toda Nueva Orleans –le digo cuando llegamos a un puente, donde el agua se mueve suavemente a causa del viento que lo roza. Pasamos de toda la electricidad entre nosotros a una calma increíble, una calma que no sentía hace mucho tiempo. Bajo mi mirada a mis dedos apoyados en la baranda. A pesar de los autos pasando, el clásico ruido de la cuidad, este podría ser el lugar perfecto.

-No puedes disfrutar de los lugares más oscuros de la cuidad, cuando no has visto primero su brillo Caroline –me responde él cuando su mano alcanza mi coleta y suelta mi cabello- lo prefiero suelto.

-Sí yo también –le digo suavemente- ¿una confesión? –él me mira, y veo en su rostro paz. En el rostro de mi hibrido favorito hay paz y se ve espectacular. Algo en mi se derrumba y mi estomago patea. Asiente suavemente.

-Me siento segura aquí y siento tranquilidad, no el constante miedo que me genera Mystic Falls desde que me convertí –Susurro despacio. Él está a mi lado y me observa con sus profundos ojos verdes oscuros.

-¿Sientes miedo en Mystic Falls? Quien lo diría

-¡Claro que siento miedo Klaus! –grito con la voz chillona, mirándolo- es un constante escapar, tratar de sobrevivir, luchar el día a día, desde que todo esto comenzó no hemos tenido un día en que no hayamos batallado por seguir vivos...Elena, los Salvatore, Bonnie, Jeremy, Matt, Tyler, yo...Siempre uno está en riesgo

-Siempre hay un mal mayor que les quiere arrancar el corazón

-Un hibrido por ejemplo –comento y él me sonríe espectacularmente.

-Nueva Orleans no es un paraíso de la calma –dice él después de una larga pausa y es como si me abriera su corazón un poco, para investigar más allá.

-¿Por qué lo dices? –pregunto tratando de que me diga más. Algo le está incomodando, algo no está saliendo bien en su juego.

-Quizás te lo comente después de unas copas –Susurra enseñándome una sonrisa medio torcida. Bien, estoy dispuesta a divertirme esta noche ¿hace cuanto no lo hago?
Yo me separo de la baranda y le sonrío. Sus ojos se iluminan en medio de la oscuridad y me extiende su mano. La observo por unos instantes, no sé si es correcto tomarla, es algo tan íntimo...al final, la acepto. Comenzamos a caminar por la calle principal otra vez, un largo rato, hablando de pintura, de su padre...yo le hablo de cómo me sentí cuando nos enteramos de que papá era homosexual. Klaus parece abierto a hablarme de su vida, me muerdo la lengua cien veces para no hacer mis clásicos comentarios respecto a su maldad y las muertes que carga sobre las manos, al final no soy muy distinta a él. También he matado por proteger a la gente que quiero, por hambre. Llegamos a una calle pequeña, de casas antiguas, y entramos por un pasillo más menos oscuro. Siento un escalofrío recorriéndome la espalda, es una energía extraña, algo que está en el aire. Klaus parece notarlo, pero no hace ningún comentario.
Cuando estamos frente a un portón de dobles puertas negras me detengo en seco. Frunzo el seño -¿Qué es esto?

-Abre sus puertas

-Parece un lugar donde podrías matar a alguien y nadie lo notaria –le digo poniendo ambas manos en el portón negro. Está tan oculto y en realidad siento miedo.

-Amaras este lugar Caroline –susurra él mientras yo empujo las puertas dobles. La música llega a mis oídos palpitando fuerte. En Nueva Orleans hay buenos DJ. Yo le sonrió espléndidamente, porque esto es totalmente mi estilo. Klaus cierra el portón detrás de mí y estamos en un pasillo estrecho por donde comenzamos a descender poco a poco. Llegamos a una media luna y giramos a la derecha. Barandas de vidrio, mesas pequeñas y barras con chicos sexys sirviendo tragos están en el segundo piso. Se puede ver desde el lugar en el que estamos como la gente baila al compas de “Dark Horse de Katy Perry”

-Jamás pensé que visitaras este tipo de lugares –le digo a Klaus cuando lo siento llegar por mi espalda con una botella de tequilla. Mi favorito.

-¿Y cuáles serían mis “lugares” Caroline? –me dice sentándose frente a mí, observándome fijamente. Si no fuera porque me concentro en su voz, no escucharía absolutamente nada. La música parece zumbar más fuerte, puedo ver a unas chicas de cuerpos pintados bailando sobre tarimbas, absolutamente desnudas, de pronto quiero ser una de ellas. Él olor a cigarro se hace más fuerte y comienzo a escuchar voces a lo lejos, incluso un auto pasando más allá. Mis emociones se están magnificando al igual que mis sentidos.

-Bingos de señoras de unos ochenta años, bailes clásicos, quizás un bar donde toquen charlestón...-le digo inclinándome en la mesa. Klaus me sonríe y extiende un vaso de tequilla. Soy más rápida y agarro la botella, llevándomela a los labios y bebiendo un gran sorbo que quema mi garganta. Eso hace que mis emociones se medio controlen

-No me quedé pegado en los años veintes –Dice Klaus cuando alza una ceja y extiende su mano para tomar la botella y beber directo de ella- he vivido cada época al máximo

-Tu estilo es otro, es más elegante, beber de vasos de cristal, la cultura, el arte, la seda...no esto –murmuro llevándome la botella a la boca otra vez y cerrando mis ojos al sentir el picor en mi lengua.

-Digamos que no has visto todas mis facetas...-y de un manotazo me quita la botella y bebe lo que es un buen sorbo. Siento como poco a poco me voy embriagando del olor a cigarro, el tequilla puro y lo caliente que se ve Klaus, vestido totalmente de negro, bebiendo de la botella.

-Humm, he visto tu faceta de pintor, excelente acompañante en bailes, también el Caroline-ayúdame-tengo-una-estaca-de-roble...el maldito loco acecino, intento de Dios creador de híbridos inútiles...

-Te saltas mi mejor faceta –susurra el arrebatándome la botella. Klaus quiere embriagarse conmigo y eso me hace ponerme en alerta un segundo, quizás las cosas en Nueva Orleans no le están saliendo como él lo esperaba, pero, después de darle un vistazo, me digo a mi misma, que al menos ahora no importa. Nueva Orleans se puede quemar y partir en dos, porque esta noche somos solo nosotros dos y el tequilla

-¿Cuál sería esa?

-Médico personal de Caroline Forbes, te he salvado la vida dos veces

-Y me lo has recordado dos veces, en todos los casos tú la pusiste en peligro-murmuro ya cuando la adrenalina comienza a subirse por mis venas- ¡Oh-por-dios! ¡Amo esta canción! –le digo a Klaus y él pone cara rara.- Bien, entonces quédate –me saco la chaqueta y la tiro sobre la mesa. Bajo a velocidad vampiro has escaleras hasta llegar a la multitud de personas que comienzan a saltar con los brazos en alto, poco a poco soy parte de todos ellos. Siento mi pelo revoloteando por todos lados. Siento cuerpos pegándose a los mío y no puedo escuchar nada más allá que la música palpitando en mis oídos. Levanto mis manos y doy un par de vueltas. Me siento borracha, estoy borracha, mi estomago se siente demasiado liviano y mi cabeza da vuelta, veo borroso, y no sé cómo se me ha subido tan rápido el alcohol. Recuerdo que no he comido nada.

-Uh-Uh –Por un segundo mi estomago gruñe y pienso tomar a una pelirroja, doblar un poco su cuello y darle una mordida, no muy profunda, solo hasta que mi estomago deje de gruñir. Un latido de mi corazón y ¿Qué demonios me pasa? ¡Yo no bebo de la gente! Me detengo en seco. Estoy en medio de una pista de baile y siento muchas ganas de reírme, de seducir. Veo a Klaus  a lo lejos apoyado con las piernas cruzadas en un pilar. Observándome.

-Ven –le digo desde donde estoy y bailo moviendo sexymente mi cintura. Él me sonríe sin enseñar los dientes, me niega levemente con la cabeza y agacha su mirada.


-Ven –le repito mientras salto y meneo mi cabeza haciendo que mi pelo ondulee por los aires. Es increíble lo que el alcohol, música fuerte y el hambre le pueden causar a un vampiro como yo, taaan controlada. Llevo mis manos hasta el borde del vestido negro ajustado y lo subo un poco mirando directamente a Klaus, juego con él, y no me importa. Me muevo al compás de la canción y a una velocidad increíble mi espalda está azotando con una pared. Klaus me sostiene desde la cintura con una mano y la otra la tiene apoyada en el cemento macizo. Siento su respiración dificultosa mezclándose con la mía. Sus ojos enfocados en mi boca. 

Family Tree: Capítulo 12

-Klaus...-susurro con un hilo de voz. Su mirada está fija, puedo ver la petulancia en toda su presencia y es como si mi corazón por un instante se detuviera. El endereza su cuello lentamente y yo sigo mirándolo por el cristal, con la piel erizada. Respira Caroline. Dejo salir el aire de mis pulmones lentamente, poco a poco tratando de calmar mis nervios, porque de todas las cosas que podían pasar, que hoy, él se apareciera en mi habitación del hotel, era totalmente improbable.

-¿No dirás nada más? –dice en mi espalda y con eso envía otro estremecimiento, de pronto siento frío subiendo por mi columna. La chaqueta ya no está tibia y es como si toda yo hubiese perdido el calor. Me subo el cierre de la chaqueta y siento deseos de pegarme en la cabeza contra el cristal hasta desangrarme. Jamás debí vestirme de esta manera. Ante sus ojos me siento absolutamente desnuda y sin armas. Estoy en su territorio, en su Nueva Orleans, esto no es Mystic Falls donde están todos mis amigos. Rápidamente asumo eso como mi realidad. En silencio le agradezco a Dios porque Klaus siga aquí. Me giro lentamente para estar frente a frente a él. Estamos solo a unos centímetros el uno del otro, mi cuerpo casi rozando el de él. Mi vista se enfoca en sus ojos y veo como estos recorren los míos, luego baja lentamente la vista y se posa en mis labios. Trato de controlar mi respiración para que se vuelva más regular pero mi pecho sube y baja más rápido de lo que deseo. Retrocedo un paso para que haya más espacio entre nosotros, pero él avanza hacia mí y pega su mano derecha al cristal mientras inclina su cabeza reduciendo nuestro espacio. Veo como su respiración también es rápida y en ese precioso segundo, no hay nada más sexy que él, que la postura de su cuerpo, que su rostro sin sonrisa. El calor que él emana es potente y estoy perdida, no estoy pensando. Puedo sentir la electricidad que hay entre nosotros. Mis ojos están fijos en los de Klaus. Su mirada es tan penetrante- Generalmente cuando pregunto algo me gusta que me respondan –susurra cerca de mi boca. Yo cierro los ojos y trato de mantener todo lo que siento a raya, pero siento como el deseo se comienza a magnificar, por su aroma, su calor, el saber que estoy en su ciudad, donde tiene más poder que nunca y todo eso es absolutamente fascinante y envolvente.

-¿Qué haces aquí? –pregunto cuando en alguna parte de mi cerebro algo se activa y recuerdo como hablar. Trago saliva lentamente y alzó mi mano para ganar algo de distancia entre nosotros. Apenas mi mano abierta toca la dura pared que es su pecho, que queda ahí. Instintivamente mis dedos se aferran a su polera negra. Él baja su vista hasta mis dedos y sonríe. No lo quiero alejar y él lo sabe. Cuando pienso que la tención sexual entre nosotros no puede ser más alta, su mano libre sube hasta mi cuello y lo acaricia con la punta de los dedos enviando miles de corrientes eléctricas por toda mi espalda. Yo la arqueo levemente y él lo nota. Me sonríe enseñándome los dientes y yo me derrito. Todo Klaus es envolvente. Siento como abre sus dedos y los comienza a introducir lentamente por mi cabello, haciendo una leve presión. Yo cierro los ojos ante lo que esa caricia me provoca. Todo se está magnificando entre ambos. Antes de irme a negro veo como disfruta ver como caigo en su juego.

-Creo que eso debería preguntártelo yo Caroline –Dice despacio. Necesito aire. Abro los ojos y suelto mi mano de su camiseta. Me escabullo dándole un pequeño empujón con mi hombro y camino rápido hasta el otro extremo de la habitación. Benditas sean las habitaciones grandes. Me concentro en la pared de color café con leche hasta calmar mi respiración. Cuando ya me siento más normal, me bajo el vestido lo más que puedo y me giro hasta Klaus. Él está apoyado en el cristal, con las piernas cruzadas al igual que sus brazos. Parece tan poderoso que de pronto tiemblo, pero vamos, es solo él.
-Necesitaba hablar contigo –le suelto de pronto. Entre más rápido haga esto será mejor. Prefiero que me dé un no rápido a quedarme con la duda de que nunca lo intenté. ¡Enfócate en Silas!

-Al menos deberías saludarme como corresponde –Susurra impulsándose hacia delante, caminando lentamente hacia mí, de pronto no somos Klaus y Caroline en una habitación. Somos un hibrido y una chica que no está pensando.

-Detente –le advierto parándolo con mi mano. Él alza sus brazos mostrándome sus palmas en señal de inocencia- estoy aquí por un propósito y tienes que escucharme.

-¿Cuándo no te he escuchado? –me dice alzando una ceja. Yo suelto la respiración- Lindo vestido, muy adecuado con mi cuidad.

-Gracia –le digo sarcásticamente, en realidad no se lo agradezco, me gustaría en ese instante que tuviese una bolsa de papel en la cabeza, así sería más fácil decirle lo que le tengo que decir y largarme de aquí.

-Entonces dime ¿en qué te puedo ayudar? Debe ser algo grande, para que hayas venido precisamente tú desde Mystic Falls  a buscarme...

-Es algo grande Klaus –le explico esta vez caminando yo hasta él- sólo necesito, por un segundo que me escuches y no pienses solo en ti.

-Creo que esta conversación debería ser acompañada de un buen trago –dice cuando ve mi borgoña sobre la mesita de noche-  esto es Nueva Orleans y yo conozco todos sus secretos.


-Bien, vamos por un trago –le digo después de mirarlo un segundo a los ojos. Si iba a decirme un gran no, mejor que lo hiciera cuando estuviera bastante borracha y hubiese bailado unas cuantas canciones, así la decepción no sería tan grande y el viaje no sería perdido.

jueves, 13 de febrero de 2014

Family Tree: Capítulo 11

Camino un poco más y entiendo que no me mintió, es un edificio gigantesco, con una arquitectura antigua, me recuerda mucho el estilo de Klaus. Las luces están encendidas, hay varias macetas de Verbena. Lindo recibimiento pienso rápidamente. Camino directo al botones que tiene las manos cruzadas en su espalda. Una alfombra roja se extiende de punta a punta y me recuerda las revistas de Hollywood, tiene un estilo elegante, pero mucho más clásico. Apenas entro a la recepción una rubia un poco más baja que yo, toma mis datos. Por precaución no la hipnotizo para que me dé una habitación grande, no quiero tener que enfrentarme a una bruja psicótica que me deje de rodillas en el suelo. Me conformo con lo que hay. El botones quiere tomar mi maleta y me niego rotundamente. Elena me dio algunas hierbas que puedo utilizar en contra de cualquiera que me quiera lastimar, ah, y un par de estacas. Nadie sabe qué hará el botones con mi maleta mientras me instalo. Tomo el elevador que me lleva hasta el veinteavo piso. Cuando estoy frente a la puerta que marca el 48, contengo la respiración al abrir la puerta, de alguna manera me siento un poco vulnerable tras mi fatídico encuentro con el brujo y estar en una ciudad tan grande absolutamente sola, sin ningún respaldo o alguien que me ayude a cubrir la espalda. Mis amigos están a unas cuantas –muchas, muchísimas- millas de distancia y eso me pone un poco nerviosa. No sé con quién me encontraré, ni siquiera sé con certeza si Klaus está acá. Cierro los ojos esperando que esto no sea ni dinero ni tiempo perdido. Al cerrar la habitación a mis espaldas y encender las luces, me preparo para un ataque, pero no hay nada. La habitación es espaciosa y amplia. Hay una cocina americana, llena de acero inoxidable y cubiertas de mármol, más allá un living en tonos oscuros, un televisor gigante, hay pinturas simétricas de objetos específicos, que me recuerdan el copo de nieve de Klaus. La pared que da a la cuidad principal es de completo cristal. Arrastro mi maleta por un ancho pasillo hasta encontrarme con una escalera recta de madera oscura sin pasamanos, subo por ella, lentamente y enciendo las luces. Mi habitación es espaciosa, una cama de dorcel azul, madera oscura. El piso es igual y en el centro hay una alfombra gris oscura. Un tocador de espejo gigante. Repaso cada rincón dos veces, poniendo atención a los sonidos, lo único que puedo escuchar son algunos autos pasando diez pisos más abajo. Dejo la maleta en una esquina y me observo en el espejo. Me arreglé demasiado para alguien a quien al menos por hoy no vería, para alguien que ¡no sabía siquiera si estaba acá! Saqué mi celular del bolso. Diez llamadas pérdidas de alguien que se supone que no le intereso. Aprieto “llamar” para avisar que he llegado.

-Caroline

-Damon –contesto- con tres llamadas perdidas hubiese bastado para saber que ya me extrañabas –le digo sarcásticamente.

-Elena no paraba de preguntar, lo siento –me dice y siento su sonrisa cargada a un lado.

-Pues entonces pasame a Elena

-No creo que este presentable en este momento –me dice con la voz sensual.

-Ay por Dios, iugh –le digo haciendo una mueca. Demasiada información para mí- entonces dile que llegué bien, que todo ha sido normal, excepto...

-Ay no Caroline ¿Qué pasó?

-Hubo un incidente extraño, un brujo me atacó en plena cuidad, dijo que los vampiros no éramos bienvenidos, nadie pareció preocuparse por mi

-Es Nueva Orleans, está lleno de vampiros

-Y brujos, al parecer –le contesto yo sentándome en el borde de la cama.

-Pues solo busca a Klaus, sedúcelo y tráelo de regreso a Mystic Falls, recuerda, no me sirve que llegues con las manos vacías.

-Lo sé Damon, el problema es que no sé si Klaus está acá.

-¿Cómo no sabes si Klaus está allá? –me dice con la voz dura a través del teléfono- Klaus tie-ne que estar allá

-Lo buscaré

-Bien –dice cortante- ten cuidado Caroline –murmura con la voz seca. Sé en el fondo, aunque Damon no lo quiera admitir, que se preocupa por mí y si tuviese que cubrirme la espalda lo haría. Sonrío y me despido. Me dejo caer de espaldas en la cama. Debo armas un plan para mañana, tengo que encontrar a Klaus, hablar con él y convencerlo de ayudarlo, pero todo parece tan difícil, tan imposible. Me llevo ambas manos a la cara y restriego mis ojos. El viaje me dejó exhausta, no tengo reservas de sangre y tengo hambre. No sé si Klaus está acá, no tengo certeza de que me ayudará, no me siento segura en ningún aspecto. Me siento rápido y decido en no pensar de forma negativa, Bonnie nos enseñó que llamamos a las vibras negativas y es eso lo que menos quiero hacer en este punto. Me pongo de pie y llamo por el teléfono a recepción.

-Una botella de Borgoña.

En unos minutos llega mi pedido. Subo hasta mi cuarto de regreso, me sirvo un vaso y lo llevo hasta los labios, sintiendo ese sabor dulzón en la lengua y el calor bajando por mi garganta, quemándola levemente. Estoy de pie frente a la pared de cristal que me deja ver la cuidad, es como si estuviese a mis pies. La vista es fenomenal. Puedo tener una visión completa, desde los callejones más oscuros donde están las casas históricas hasta los edificios de altos rascacielos luminosos. Por un instante se me pasa por la cabeza el hecho de que podría vivir en Nueva Orleans, o al menos podría disfrutar de su oscuridad y brillo al mismo tiempo, de sus antros más mundanos. Muevo levemente la muñeca para revolver el liquido oscuro en el vaso, una, dos, tres vueltas...

-Lindo vestido amor –murmura una voz oscura, llena de deseo y contenida en mi oído. Un escalofrió, más parecido a la electricidad me recorre desde el final de la columna hasta el cuello. La piel se me pone de gallina, erizándose, calentándose. Mi corazón comienza a latir fuerte, siento cada una de mis venas palpitando, la adrenalina desplazándose por todo mi cuerpo. Contengo la respiración y alzo mis ojos bien abiertos enfocándolos en el cristal. Veo su sonrisa petulante sin enseñar los dientes, tu cabeza semi ladeada, y esos ojos profundos enfocándose en el cristal, enfocándose...en mis ojos y es como si me consumiera. Como si su mirada se llevara todo de mí.

-Klaus...