Mistic Falls
Me tiro de aventón
en el sillón de la casa de los Salvatore, sintiendo la piel erizada, el cuello
sucio, el cuerpo lleno de polvo, y solo, en ese precioso segundo necesito solo
una ducha y uno de esos vasos lleno de liquido dorado, de los que Damon bebe
constantemente.
-No puedo
creer que otra vez hayamos fracasado miserablemente –digo poniendo mis dos
manos sobre el rostro. Siento como el sillón a mi lado, es Elena y huele horrible
a Verbena- Dios Elena, realmente te rociaron en ella.
-Ni lo digas
Caroline –susurra ella agotada de un día nada productivo-
Siento como
Damon camina hasta la chimenea y sirve tres vasos de Wisky, con un movimiento
rápido le está entregando uno a Elena, inclinándose suavemente ante ella para
besarla antes de que ella de su primer trago- Iugh, está bien que estén juntos,
pero no me pidan que los tolere a esta hora después de un día como hoy.
-Vamos...-dice
Damon con su clásico acento mientras me da una sonrisa torcida sarcástica- no
estuvo tan malo, solo un síquico se metió en nuestras cabezas haciéndonos pelear
entre nosotros...
-Un día
realmente positivo –Dice Stefan caminando hacia nosotros, con ambas manos en
los bolsillos de su chaqueta- me clavaste una estaca que casi atraviesa mi
pulmón derecho Damon...
-No seas melodramático
Stefan –dice él girándose hacia su hermano- podría haber sido peor,
considerando que Silas aparece por el mundo usando tu rostro
-¡Basta los
dos! Están siendo infantiles –murmura Elena mientras se para de mi lado-
necesitamos un mejor plan que solo ir e incitar a Silas que aparezca y nos
muestre su cara.
-Te lo dije Stefan...ya
sabemos que el “rey” una vez lo intentó y no lo mató porque estaba demasiado
enamorado de una rubia sexy ¿no amor...?–Comenta Damon girándose hacia mí,
levantando su brazo. Un segundo después está apretando el cojín que le lancé-
-Mmm hum –dice
Elena, porque sabe lo que dirá Damon-
-Jamás pensé
decir esto –digo yo antes de que Damon lo diga de forma sarcástica- pero
necesitamos a Klaus de regreso
-Es tiempo
perdido Caroline, sabes que no volverá, está en Nueva Orleans bebiendo de otras
rubias sexys –comenta el novio de Elena mientras lanza una sonrisa torcida-
-¡Vamos Damon!
–dice Elena levantando ambos brazos. Sé lo que quieren y me niego rotundamente.
Mi corazón late demasiado fuerte y lo puedo sentir en mis oídos, todo magnificándose
en niveles increíbles. No soy capaz de reencontrarme con él, no después de lo
que pasó. Estoy dispuesta a todo por mis amigos, por sobrevivir a todo esto,
pero ir por Klaus no es una opción.
-Podría
funcionar –Siento decir a Stefan un poco más allá mientras saca trozos de
madera de sus manos- si Caroline se lo pide
-Vamos
vampirita, eres la única que quizás lo podría convencer, de hecho ni siquiera
lo necesitamos aquí, solo a sus brujitas de la gran cuidad...
-Damon no, no
haremos esto, Caroline está en un punto extraño con Klaus, además, nos costó
demasiado sacarlo de aquí para regresarlo
-Solo una
confesión –susurra Damon en mi oído sonriente.
-No sé cómo
puedes tener animo de joderme cuando te quemé con verbena.
-Deberías solo
haber lanzado un poco más –Comenta Stefan desde un punto más allá. Siento su
sangre gotear en una fuente metálica y de pronto algo inesperado me sucede.
Comienzo a sudar, mi oído se intensifica y puedo sentir como mis ojos se
comienzan a hinchar y toda yo comienza a tener un deseo incontrolable de
sangre. La necesito ahora.
-Stefan –susurro
con los dientes apretados mientras comienzo a apretar mis dedos alrededor del
sillón clavando mis uñas. No sentía un deseo tan fuerte desde que me convertí
en vampiro. El ansia comienza a crecer como remolinos dentro de mí, haciendo
que sienta sed, hambre, y unas profundas ganas de beber de él. Siento el goteo,
en mis oídos, como un palpitar fuerte. Mis músculos del abdomen se tensan, más
y más. Cierro los ojos, aprieto los puños y no aguanto más. De pronto, en una milésima
de segundos estoy ahorcando a Stefan contra la pared, deseando morderlo. Un
segundo más tarde Damon me está sosteniendo contra el suelo.
-Caroline reacciona
–dice él moviendo mis hombros. Le enseño los dientes a Damon y de pronto estoy
sobre él. Comienza a forcejear conmigo- ¡Caroline! –me grita y todo se detiene,
el deseo, el hambre, las ganas de morderlo. Mi estomago se afloja y siento
ganas de vomitar. Cierro los ojos y al abrirlos el control ha regresado, vuelvo
a ser yo, la Caroline que es una vampiro vegetariana. Respiro rápido y no
entiendo que fue lo que pasó. La ola de emociones comienza a subir de nuevo
desde mi pecho, hasta la garganta que se aprieta como si un puño imaginario
estuviese haciendo presión, mi lengua se seca y, las lagrimas comienzan a salir
desde la nada, comienzo a llorar con fuerza, y no entiendo mucho el porqué,
solo sé que traté de morder a Stefan, mi amigo Stefan.
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