lunes, 28 de abril de 2014

Family Tree: Capítulo 28

Lo escuché quedarse ahí por minutos, jugando con mi pelo. Sentí sus labios contra mis dedos y algo húmedo.

Se me paró el corazón y lentamente abrí los ojos.

-Klaus...-Susurré y sus ojos se alzaron hacia mí, esos preciosos ojos oscuros, que escondían tantas cosas, desde los más bellos poemas y todo la opulencia de miles de siglos, la elegancia, la sensualidad, hasta lo más oscuro, macabro, el rostro de cada una de sus víctimas que lo miraron al momento de que la vida se les escapaba en un suspiro lento.

Esos ojos que ahora estaban mezclados, empañados de lagrimas y con pequeñas venas rojas.

-Lo siento...-Susurró y con el puño de la manga se seco las lagrimas.

Klaus Mikelson estaba llorando mientras sostenía mi mano, él, la persona que todos, incluso yo en ciertos momentos creía que era una bestia.

No lo entendía, eran ese tipo de cosas que a mí me sacaban de mi mundo, de mis casillas, haciéndome perder la razón porque no le entendía.

-No quería, yo...Caroline –Me senté en la cama con gran esfuerzo, cansada de un día demasiado largo, con demasiadas sorpresas.

-No te entiendo –Mi voz fue calmada, pero aun así traté de soltar mis dedos de su agarre, no podía pretender que hace solo un par de horas me tenía acorralada contra un árbol con ansias de sacarme del vientre a su propio hijo con las garras. No podía, por más que mis sentimientos por él en situaciones como esta salieran a flor de piel.

-Ni yo me entiendo a veces –Sus dedos fueron más rápidos y se engancharon a los míos mientras se sentaba frente a mi a un lado de la cama- siempre, aunque nadie lo crea he tratado de hacer lo mejor para mi, para los que quiero...aunque a veces no me salga como quiero.

-Klaus por favor, estoy cansada.

-Solo déjame terminar –Me pidió y alzó sus ojos. Lo miré por varios segundos y ¿quién jodidamente era yo, para no dejarlo hablar? ¿Qué sacaba con gastar mis pocas energías disponibles discutiendo con él, tratando de que saliera de mi casa? Al final, él siempre ganaba, siempre se quedaba donde quería, con lo que quería, con quien quería.

Asentí.

-No es que no ame a tu, a nuestro bebé Caroline, no quiero que esa...ese, bebé te consuma por dentro.

-Esa es mi decisión –lo interrumpí. Era doloroso escuchar su forma de hablar.

-Las pocas cosas que me importan, siempre, las pierdo, no te quiero perder ahora, que al fin Tyler desapareció, ahora que tengo mi cuidad, que tengo todo bajo control, que estoy dispuesto a vivir...después de mil años. No te quiero perder Caroline, no quiero.

-Me perderás de todos modos, siempre me pierdes cuando eres estúpido, cuando haces cosas estúpidas que me dañan...

-Te quiero conmigo...

-Yo quiero a este bebe conmigo Klaus –Suspiré y lo dije tranquilamente como si le explicara a un niño con dibujitos.

Sus ojos se cerraron por varios segundos, mientras yo tragaba con dificultad, tratando de adivinar que parte venía ahora, porque si algo sabía bien, era que Klaus era lo menos predecible de este mundo, que en cualquier momentos sus estados de ánimo se iban al demonio y comenzaba a hacer cosas horribles.

Incluso a los que amaba, de hecho con más peligro que el resto, porque los demás corrían.

-No puedo ser un buen padre Caroline, no el que tú te mereces para un bebe.

-Si puedes Klaus –Esta vez fui yo la que tomó sus manos- no te estoy pidiendo ser un padre perfecto, pero no le hagas a tu bebé lo que tu padre te hizo y maldición, estamos en esto porque la naturaleza nos jugó una mala pasada, pero no nos queda de otra que jugar nuestras fichas por esto que nos tocó vivir...¡Al menos yo haré eso!

-Tú no tienes todo un pasado que te persigue Caroline, no lo tienes.

-No es escusa Klaus, quizás sí, tengas un pasado horrible

Su rostro se volvió una mueca desagradable, yo sonreí con los ojos empañados tratando de ser fuerte para que él se volviera fuerte en esta situación.

-Pero queda todo un futuro, una eternidad si no nos clavan una estaca, todo un legado que hacer...

Me sonrió.

-Por eso me encantas –Se acercó peligrosamente a mí y mi corazón comenzó una mataron de bombeo de sangre. Sentí las mejillas enrojecer, cuando sus dedos pasaron por mi cara, sus labios delineando los míos. Estaba loca si me permitía quererlo, dejarlo entrar, pero...-eres luz Caroline, en toda esta oscuridad.

Nuestros labios se juntaron, él recorrió los míos con demasiada ternura, mientras una de sus manos se cerraba en la parte trasera de mi cuello, jugueteando con mi pelo. Me mordió levemente el labio inferior y sonrió cuando nos separamos.

-Solo...prometeme que no me arrancaras a mi hijo de las entrañas –pedí. Él sonrió, casi con vergüenza.

-No Caroline, haremos juntos este nuevo reino...Ya lo veo venir.

Ese, exactamente era el Klaus que yo conocía. Sonreí y corrí las colchas invitándolo a dormir, dejando en el suelo mi poca cordura.

-Solo dime que puedo hacer por ti –Preguntó con ojos brillantes.

-Necesito beber de tu sangre para sobrevivir –Susurré. Él se levantó la manga de la camiseta negra y me enseñó su muñeca.

Era la ofrenda de paz.

Sentí como el ansia me golpeaba las entrañas, el pequeño monstruito moviéndose dentro de mí, reclamando por el sabor, el calor de la sangre de su padre, de lo que sería su sangre.

Las venas alrededor de mis ojos se hincharon y mis colmillos aparecieron. Lo miré a los ojos y mordí directo en la vena. Mis ojos en los suyos, su mirada pegada en mí. Bebí hasta que la cosa dentro de mi se dejo de mover zaceada. Klaus cerró los ojos.

-Eso es sensual amor –Susurró y yo me reí. Él se acercó y lamió su propia sangre sobre mis labios.

Me hice a un lado sin saber si hacía bien, si hacía mal, donde iba a terminar todo esto, para que se recostara a mi lado. Se sacó la polera, dejado a la vista ese perfecto pecho y músculos lisos y se acostó a mi lado. Pasó sus brazos sobre mi hombro y me acurruqué, sintiendo su calor, el olor a jabón y a Klaus, sintiendo, que estaba en el lugar más peligroso en el mundo y por lo mismo, podía dormir tranquila, porque nada peor, que estar con el mismo Klaus me iba a pasar.

Cerré los ojos y me acomodé sintiendo como sus dedos acariciaban mi espalda por debajo de la polera, como su cuerpo se iba destensando poco a poco, como se relajaba y su pecho se calmaba.


Me fui quedando dormida, sintiendo el latido de su corazón, el mio y el de nuestro hijo, que quizás iba a ser nuestra redención o quizás la perdición, pero por esta soche, solo éramos nosotros, pidiéndole una tregua al mundo, al mal y a la naturaleza, para sentirnos lo más posible a los humanos, con su calma, su paz y problemas simples, a pesar de nuestra condición de hibrido, vampira y mostrito. 

sábado, 12 de abril de 2014

Family Tree: Capítulo 27

Sus ojos eran oscuros, estaban en llamas, viendo como la vida de su hijo, estaba ahí a un paso, a un movimiento, viendo como los míos se desorbitaban, como el aire se me iba de los pulmones y él parecía imperturbable, pero con miles de demonios saliendo de la nada.

Cerré los ojos, no quería saber que venía a continuación.

-¡Hijo de puta! –Fue más un chillido que cualquier otra cosa. El cuerpo de Klaus salió violentamente hacia atrás, dejándome sin presión. Abrí los ojos y las piernas me temblaron, haciendo que me deslizara por el tronco del árbol. Mis manos se fueron directo al piso, enterrando mis manos. Tenía que correr.

Me paré rápido dispuesta a moverme cuando nada más ni nada menos que Rebekah estaba frente a mí.

-Escucha, Caroline, te odio, pero mi hermano es un cerdo...-No tenía, tiempo, ni ganas de hablar con ella. Miré sobre mi hombro a Klaus secándose un palo de madera que tenía atravesado en el pecho. Sentí mis instintos o más bien el hijo que él quería matar, reaccionar ante el olor. Se me dobló el cuerpo, contrayéndose, justo cuando se supone que debía correr por mi vida, para que el desgraciado no sacara al bebé como uno de los tantos corazones que en su vida había tomado sin permiso.

-Rebekah –El dolor fue más fuerte y la rubia me sostuvo. Escuché como algo le decía a Klaus, mientras yo solo pensaba en que necesitaba su sangre y no sabía que me dolía más, asumir mi realidad, de que dependía mi jodida vida de él o el mismo dolor.

-No seas desgraciado Klaus, ya has hecho bastante –La voz de Rebekah se escuchaba distorsionada. Un brazo llegó a mis labios y bebí de una piel demasiado suave. Levanté la vista y me encontré con los ojos verdes de ella- tranquila –Susurró como cansada, como si ver a mujeres embarazadas por Klaus fuera lo más normal de la vida.

-¡Deja de desobedecerme! –Escuché como algo a lo lejos se rompió- ¡te das cuenta! ¡A esta maldita mierda es a lo que me refiero, ese hijo no puede nacer.

-Cierra la boca –Esta fue Rebekah. Su sangre caliente corrió por mi garganta, hasta el estomago. Cuando tuve suficiente, alejé su muñeca lentamente y me limpié los labios con el dorso de la mano- ¿estás mejor?

-Lo estaré por cinco minutos –Le dije poniéndome de pie. Me tendió la mano y a pesar de que la miré con desconfianza, al final la tomé- gracias.

-No lo agradezcas, te costará algo en un futuro cuando tu hijo nos quiera matar a todos –Ella me miró por largos segundos. No entendí el chiste, pero por su sonrisa supe que fue una broma de mal gusto. Sonreí al ver lo loco y desquiciado que era todo esto.

-¡Caroline! –La voz de Elena salió ahogada después de unos segundos. Venía corriendo con Damon y Bonnie. Sus ojos se enfocaron en los míos y en dos segundos, los brazos de Damon se cerraron sobre el cuello de Klaus-

-¡Quietos todos! –Gritó Rebekah- estamos todos del mismo lado, buenos Klaus no.

-Solo muérete –Susurró Damon con los dientes apretados. Los brazos de Elena y los de Bonnie pasaron por mi cintura, como sosteniéndome, previendo que me caería, pero milagrosamente no fue así.

-Bonnie no te podía rastrear, es como si tuvieses una capa invisible o algo así –Dijo Elena. No la escuché porque mi concentración estaba en Klaus, sus ojos en los míos, su maldita sonrisa torcida, pero no era la clásica, tenía algo más oscuro...

-Vámonos a casa –Fue lo que dijo Damon cuando soltó a Klaus, listo para reaccionar a un posible ataque. Pero el hibrido levantó los brazos en forma de rendición.

Esto no estaba bien, Klaus no se daba por vencido porque sí, no sin antes luchar.

Esta salida estaba siendo demasiado fácil.

Sí, era muy fácil más si hablábamos de Klaus.

Me solté de mis amigas y comencé a caminar en dirección a la casa. Rebekah se quedó parada a unos metros de su hermano, observándonos sin decir nada y no es que yo entendiera mucho, pero la espina dorsal se me erizó cuando Klaus dijo lo más terrible que ha dicho y hecho probablemente en su vida, o al menos, que me había hecho y dicho a mí.

-Morirá de todas formas, cuando tus entrañas se acaben y dejes de respirar –Su voz fue seca- la naturaleza no se equivoca.

Se me secó la garganta y sentí como un puñetazo en la cara, la maldita realidad chocando contra mí, otra vez, dándole la jodida razón, pero era tan duro escucharlo de la boca de una persona que pensabas querer, que pensabas que te quería.

Mis pies se detuvieron contra la tierra, pero no miré atrás. No lo dudé y comencé a caminar de nuevo, tratando de no pensar en sus palabras, en lo real que eran, lo que significaba.

Los brazos de Elena pasaron por mis hombros, como dándome apoyo moral.
Esta era la última vez que vería a Klaus y me lo juraba a mí misma.

En silencio llegamos a mi casa. Mi madre había tenido que ir a una convención de Sheriff no sé dónde y en realidad lo agradecí, no quería a nadie cerca, viendo como me destruía poco a poco, como mis fuerzas se iban y me volvía loca con los miles de pensamientos que me acosaban sin ningún sentido.

Me palpitaba la cabeza y estaba sorprendida que aun no rechazara la sangre de Rebekah de mi organismo. Me tiré al sillón como un saco de papas ante la mirada atentas de mis amigos. Negué con la cabeza, necesitaba estar sola.

-no te dejaremos aquí con el sicópata tratando de matar a su propio hijo –La voz de Elena fue categórica. Alcé los ojos y la miré.

Estaba tan agradecida de tener a las personas que tenía a mí alrededor.
-Estaré bien

-Podemos quedarnos aquí ¿verdad? –Le dijo Bonnie a los chicos.
Damon se encogió de hombros.

-Yo duermo con Elena en el sillón –contestó. Esforcé una sonrisa.
-Necesito un baño, estaré bien, digamos que me cuidan del más allá, y que pase lo que tenga que pasar.

Sin despedirme me levanté y subí las escalera arrastrando los pies.

-De verdad quiero estar sola –Dije sin mirar atrás mas menos a la mitad de camino.

Cuando llegué al baño me desnudé, poniéndome en opción robot. Saqué el vestido pesado, lleno de tierras, lágrimas, restos de sangre y pesar. Cuando cayó al suelo, a mis pies, sentí un alivio enorme, como si me hubiese sacado un gran peso de encima.

Miré hacia el lado, el gran espejo dejaba ver una chica demasiado curvilínea con solo tangas negras. Pasé mi brazo sobre mi pecho y me observé: estaba más pálida que lo de costumbre, mi pelo era un total desastre, mis ojos estaban rojos y pequeños por las lagrimas y tenía el ceño fruncido, los labios semi abiertos.
Bajé la mirada.

Mi estomago aun era plano, y  me costó asumir que dentro de mi había algo con vida, un bebé, un hijo.

Toquetee con la mano libre y sentí sectores más sensibles. Tenía moretones que comenzaban a tomar un tono verde muy suave casi imperceptible.
Respiré profundo y me alejé. Abrí la llave de la ducha y corrí las mamparas. Cuando entré y el agua tibia chocó contra mi piel me deslicé suavemente hasta que mi trasero, en tanga quedó en la cerámica fría. Deslicé la pieza de ropa, lanzándola lejos y me quedé ahí por largos minutos, abrazando mis piernas con la cabeza hacia atrás, pensando que todo esto era muy fuerte, que mi vida dependía de un ser del cual no se podía depender sin tener que bajar al mismísimo infierno.

Treinta minutos de larga reflexión más quince de baño, me dejaron agotada, mi fuerza estaba disminuida y me di cuenta que era extraño que los moretones no desaparecieran rápidamente, era vampiro, se suponía que era inmortal.

Las últimas palabras de Klaus tomaron más sentido ahora.

Él sabía algo que yo ignoraba completamente.

Negué con la cabeza para dejar de pensar en eso. Me puse pijama y calcetines. Cerré las cortinas y encendí la luz.

Esto se sentía tan vacío.

Me sequé el cabello sintiendo que no podía con mi mismo ser. Lo apagué y lancé con demasiada violencia contra la muralla, haciendo que se partiera en mis pedazos.

Esto no estaba pasando.

No.

Me dejé caer encima de la cama y me cubrí, tratando de reducir mi respiración a lo mínimo, pensando en la nada.

El cansancio fue más que la preocupación, las dudas y la angustia. Los ojos se me fueron cerrando pesadamente pero no podía dormir, estaba en un estado extraño, como en el límite de lo dormida y lo despierta.

Todo parecía distorsionado.

Me moví incomoda por la cama, cuando sentí la puerta en el primer piso abrirse. Traté de ponerme en alerta, cuando moví la colcha para correr, Klaus ya estaba llegando a la puerta. Decidí dejar mis dedos quietos y hacerme la dormida, es mejor que él no estuviera alerta, así podía correr con más facilidad.

El corazón me latía rápido, sentía la respiración atascada en el pecho y la sangre bombear. Estaba en máxima alerta y en un esfuerzo sobre vampírico, mantuve los ojos cerrados, pero los oídios muy atentos.

Escuché como caminaba lentamente por mi habitación, me sentía como un ratón que sabe que el gato saltará sobre él en cualquier instante y hasta ahí llegará su  vida.

Los pasos se detuvieron, pero el latido de su no-corazón estaba cerca. Un dedo se deslizó por mi cara y sentí como mi piel se sobresaltaba. Su simple contacto hicieron que me sintiera muerta, enferma y con ganas de vomitar, pero mantuve mi papel.

Lo frío de su mano dejó una huella en mi cara y miles de caminos más, porque él me acariciaba tiernamente y yo no lo entendía.

Conté los minutos para correr, alejarme de él lo más posible, con ganas de salir si fuese posible a la luna con tal de sobrevivir, pero no, ahí estaba él, sentándose a mi lado, yo sin poder moverme, sin saber que me iba a hacer...

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Hola, perdón el retraso, pero el tiempo no me está alcanzando, con las tareas y mi otra novela, por lo que estoy pensando seriamente en cancelar esta, porque se me esta haciendo muy muy difícil, y si no me tienen paciencia, no podré seguir publicando, aunque sea, una vez por semana.

sábado, 5 de abril de 2014

Family Tree: Capítulo 26

-Caroline –Su voz fue suave y parecía cansado. Sus ojos me miraron buscando respuestas que no quería hacer- ¿estas bien?

Lo quise golpear por un segundo ¿estar bien? Era cosa de mirarlo y saber que estaba al tanto completamente de mi nueva situación. Fruncí el ceño.

-No, claro que no estoy bien, tengo una criatura adentro, que en un tiempo más te dirá papá que me come las entrañas –Murmuré con los dientes apretados. Estaba molesta con él a pesar de que no tenía la culpa. Ninguno de los dos imaginó que esto podía pasar por el simple hecho de que no éramos seres que se pudieran reproducir, pero al menos debería haberlo imaginado, ya que tenía a una loba embarazada. Definitivamente se merecía la corona del padre más idiota de la Tierra.

-Sé que ahora no lo entiendes, yo tampoco lo hago, es solo que –Sus manos se fueron al rostro y se lo restregó- necesito sacarte de aquí, nos tenemos que devolver.

¿Perdón? Klaus me quería sacar del único lugar en el mundo, que aunque raro pareciera me sentía segura estando embarazada. Tenía a mis amigos, tenía a mi madre, mi casa, mis raíces.

-No Klaus, porque lleve un hijo tuyo no quiere decir que este a tu merced y disposición, yo no me moveré de Nueva Orleans ¿qué esperas?

-Que te vayas conmigo a Nueva Orleans, alimentarte a ti antes de que eso te mate –Su voz fue severa y sin ninguna expresión. Mis ojos se abrieron al igual que me boca y las ganas de estamparle una cachetada en el rostro fueron inmensas.

-¿Eso? ¿Te refieres a tu hijo como “eso” –Mi voz estaba tan cargada de indignación que no me reconocí. Me giré dispuesta a caminar, no tenía porque escuchar sus palabras estúpidas llenas de narcisismo barato. Eso, como él lo llamaba era mi hijo, que aunque tuviese por un lado predicciones bastantes satánicas, y por otro, el de la redención, lo quería o al menos deseaba proteger su vida. Di dos pasos por el bosque y escuché el resoplido de Klaus.

Me importaba un pepino que estuviera cansado, que se hubiese peleado a puños con Marcel, con Elajiah o con el mismísimo Dios, pero a mi no me venía con ese tipo de cosas. Hacerme vampiro me había hecho ser una persona más segura y autovalente por mi misma, y aunque a veces me asustaba todo lo que pasaba a mi alrededor no me daría por vencida jamás y esta no sería la excepción. Lucharía por ese hijo y no dejaría que él lo tratara de esa manera porque había tenido un mal día.

Esto no se trataba solo de meterse entre mis piernas y hacer lo que quisiera, por más que estúpidamente me sintiera más que atraída por su oscuridad, sensualidad y a veces tratos dignos.

Era algo bastante masoquista.

-Caroline detente, esto cansado de todo esto...-Me susurró a mis espaldas. Me giré y lo miré colérica.

-¡Me importa una mierda si estas cansado o no! ¿Me entiendes? La que carga con un hijo con predicciones ancestrales soy yo, a la que se comen por dentro soy yo, y no te estoy pidiendo ayuda, así que todas esas energías que estas gastando dentro de tu cansancio, métetelas en el bolsillo Niklaus –Sus ojos cambiarón de un tono y aflojó la mandibula considerablemente.

-Caroline le atravesé a Marcel, mi amigo y al mismo tiempo enemigo una daga en el pecho ¿me puedes entender por un segundo?

-Y ¿quién demonios me entiende a mi? Nadie. Mira Klaus, sé que tienes ya otro bebé con Hayle y aunque me duele, bien, lo acepto, es un bebé y nada se puede hacer por eso, pero no te equivoques...yo no iré a Nueva Orleans a meterme en medio de vampiros que quieren tu cabeza y la de tu familia –Tomé una buena bocanada de aire y seguí- y este bebé –Le dije apuntando a mi estomago- quieras o no es tu familia. No lo pondré en riesgo y tampoco mi vida.

Sus manos se apoyaron en mis dos brazos y choqué fuertemente contra un árbol grueso. Sentí como el aire abandonaba mis pulmones. Sus ojos eran más oscuros.

-Esa “cosa” que lo llamas mi hijo, te matará y yo no-dejaré-qué-pase –Murmuró con los dientes apretados cerca de mi cara. Sentí su aliento cálido y cerré los ojos tragándome sus palabras asumiendo lo que decía. Klaus no quería a este bebé y por su tono, haría cualquier cosa para que no viera la luz, pero ¿quién era él para decidir eso?

Me estremecí.

-Eres lo único que me importa Caroline, tú y el bebé de Hayle. No dejaré que nadie me los arrebate, porque por primera vez me importa algo y estoy dispuesto a luchar hasta el fin –Mis ojos se llenaron de lágrima y sentí el dolor subiéndome por el pecho. En pocas horas me había enterado que la persona que quería sería padre, luego que yo estaba embarazada de un ser más que sobrenatural y ahora me llegaba la noticia que ese hombre, Klaus Mikelson, no quería a este hijo, pero si al de Hayle –

-¿Por qué mi hijo no y el de Hayle sí? –Grité y lleve ambas manos hasta su pecho, golpeándolo mientras mis ojos se cerraban y me estremecía con dolor. La péqueña criatura reaccionó como si sintiera el calor de su padre cuando se acercó a mi y me abrazó. Lo rechacé y se alejó.

-Te matara –Respondió como si eso explicara la existencia de todo lo que existía en la Tierra.

-No, lo hará porque lucharé –Mis manos volvieron a golpear su pecho, mientras mi pecho bailaba por los aires moviéndose- no te necesito ¡eres la peor bestia que jamás pude conocer!

Mi estomago se remeció. Mi bebe, mi hijo, el ser que llevaba mi sangre y la de hibrido, nos reconocía y me dolía profundamente el rechazo que tenía Klaus hacia él, porque de alguna forma, aunque fuese la criatura más maldecida por el cielo, se movía y me pertenecía.

-No dejaré que nazca Caroline –Susurró- no hay vuelta para eso, entiende...te matará y yo no lo permitiré –sus ojos se oscurecieron. Su antebrazo se colocó sobre mis pecho, justo por dónde va la clavícula inmovilizándome. Sentí el terror deslizándome por mis venas.

¿Qué iba a hacer?

¿Qué iba a hacernos?

Traté de moverme como loca. Pateé, golpeé, pero nada funcionó, su fuerza en comparación a la mía era muchísima más.

-¡Vamos! ¡Arráncalo! ¡Arranca a tu hijo de mi cuerpo! –Grité histérica convulsionando de lágrimas que estremecían mis hombros con violencia. Su mano derecha se fue hasta mi vientre y sus dedos, como garras comenzaron a hacer presión, sentí como la carne, lentamente y de forma dolorosa se comenzaba a abrir...
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Espero sus tweets a @NoveKlaroline para subir el siguiente <3 gracias por el apoyo y la paciencia. Las invito a visitar mi otra nove http://www.wattpad.com/41652222-yo-soy-la-perra