Abro los ojos
despacio y me llevo de inmediato el brazo a la cara. De pronto me doy cuenta
que las luces están bajas y la habitación está tibia. Tengo los ojos cerrados y
siento miedo, de pronto no sé donde estoy, no sé bien qué pasó. Me siento
enferma de pies a cabeza, el cuerpo me duele y siento mis extremidades pesadas.
Cierro los ojos por unos segundos más tratando de hacer memoria, concentrarme
con unas horas atrás. Imagines comienzan a regresar, Klaus en mi habitación,
Klaus y yo caminando por Nueva Orleans, Klaus mirándome con ojos profundos,
nosotros en un bar, nosotros en un bar bebiendo, nosotros en un bar pegados a
una pared. Yo atacando a Klaus. Me siento de pronto y aprieto fuerte la colcha
a mí alrededor.
-Tranquila...-me
susurra una voz profunda que reconozco al instante. Suspiro de alivio, cosa que
es de lo más loca...me siento aliviada por estar con Klaus. Y de pronto sabes
que todo cambio en un segundo. Cuando pasas de temerle a una persona a sentirte
protegida estando cerca de él, es porque sabes que esa persona jamás te haría
daño y si tiene que tenderte la mano lo hará, y de pronto, mágicamente, es como
si las estrellas se alinearan y notas que esa persona a la que le temiste tanto
tiempo no es tan horrible como pensabas, quizás sea terrible con el mundo
entero, pero contigo no- ¿Cómo te sientes? –dice cuando yo abro los ojos de
nuevo y me enfoco en él. Está sentado sobre la cama, su rostro parece
preocupado y sus hombros están tensos. No lleva chaqueta, se ha cambiado la
polera y aun lleva el cabello medio húmedo. Se ve sexy y huele a menta.
-En realidad
no sé bien qué pasó –le digo llevándome una mano a la cabeza- me duele el
cuerpo y lo siento demasiado pesado
-Yo tampoco sé
bien qué te pasó Caroline...-Dice extendiéndome un vaso con sangre. Lo observo
con desconfianza, no bebo sangre humana y he sabido llevar una buena vida
vampírica. Los segundos pasan mientras Klaus me observa con el ceño fruncido y
mi deseo comienza a crecer. Siento como si mi estomago patea y extiendo la mano
lentamente hasta alcanzar el vaso que está tibio. Oh por mi dios.
-¿A quién
mataste? –pregunto de pronto alzando los ojos directo a los de él. Me observa
por un segundo y estalla de la risa. Está vez soy yo la que frunce el ceño- no
te rías, contéstame
-A nadie
Caroline, es sangre de algún animal–dice cuando logra calmar su risa. Lo
observo con desconfianza y me llevo el vaso a los labios. Las venas alrededor
de mis ojos se hinchan y siento como mi sed poco a poco se calma. Lo digiero
rápido y siento la necesidad de más. No tengo que pedirse, Klaus toma un jarrón
de vidrio y me sirve más en el vaso. Aun está tibia y me asienta bien en la
garganta.
-No comía
desde Mystic Falls, creo que ya me comenzaba a deshidratar –le susurro cuando
me he bajado casi medio jarrón. Klaus me sonríe de nuevo por unos segundos.
Poco a poco me siento mucho mejor, así que con las manos abro las colchas y me
doy cuenta que solo estoy en ropa interior.
-¡Klaus! ¿Dónde
demonios...? –le digo molesta de pronto. Él pone cara inocente y alza las
palmas.
-Te desmallaste
Caroline, no te iba a meter con vestido en mi cama –dice él como si yo estando
en su cama, solo en ropa interior fuera una de las cosas más normales del mundo.
Yo abro los ojos como platos y la respiración se me corta. Abro los labios y
señalo con el dedo.
-¿Estoy en tu
cama?...¡¿Qu-e, qué, qué demonios haces?! –grito cuando Klaus toma los bordes
de su camiseta y de un solo movimiento rápido saca su polera sobre su cabeza.
Él se gira hacia mí, con su oh-espectacular-cuerpo y alza una ceja. Me siento
en ese segundo hipnotizado por él. Es fascinante en todos los aspectos como su
sola presencia, su forma de caminar hace que todo mi cuerpo comience a
cosquillear. Está parado a un metro de la cama y me mira a los ojos, luego baja
su vista hasta su cinturón y lentamente lo desabrocha. Estoy absolutamente
fuera de juego.
Me cuesta
tragar. Él vuelve a alzar los ojos hacia mí lentamente y abre el botón del
pantalón, puedo observar el elástico de su bóxer. Yo levanto mis ojos con
cautela, me gusta demasiado como el pantalón cuelga de su cadera, me gustan las
líneas verticales que se le forman, Jesús, es tan caliente. Su cuerpo es
perfecto, su pecho no tiene un vello a la vista, no es un cuerpo excesivamente
trabajado, sus músculos son lisos ganados por el esfuerzo de correr y matar.
Klaus engancha sus dedos lentamente en su pantalón y yo he tenido suficiente.
-¿No te gusta
lo que ves amor? –susurra él dándome una sonrisa torcida, sexy. El calor de la
habitación parece haber subido demasiado y no es por la chimenea, es esa
química y electricidad que solo genera Klaus. Yo me un manotazo corro las
colchas y me bajo de la cama. Ya he tenido suficiente. Necesito escapar de su
magnetismo. No puedo seguir aquí sin que algo más entre nosotros pase. Comienzo
a caminar directo a la puerta, lo más rápido posible sin mirarlo.
-¿A dónde crees
que vas Caroline? –me susurra suavemente Klaus sosteniendo mi brazo. Yo trago
fuerte, siento cada uno de sus dedos presionando mi piel con firmeza. Yo giro
mi cabeza para observarlo y trago saliva. Él tira de mi brazo y pronto estoy
frente a frente a él sintiendo su pecho pegado al mío. Su mano en mi cadera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario