viernes, 14 de febrero de 2014

Family Tree: Capítulo 13

-Será una gran noche Caroline –me dice él extendiendo su brazo. Yo paso por delante de él, sintiendo su mirada en mi espalda. Bajo la escalera a un ritmo seguro, siento como él me sigue a uno o dos escalones. Apenas estamos abajo, él abre la puerta para mí y yo salgo de la habitación.  De todas las cosas que se pueden considerar inseguras cuando estás en una ciudad que no conoces, absolutamente sola, a millas de distancia de tu casa, sin duda, la más peligrosa de todas, es salir con el hibrido, de familia original, que domina Nueva Orleans.

Apenas siento el aire semi frío en la cara, abro mi chaqueta sintiéndome un poco más segura.
-Estas en el corazón de la cuidad –dice Klaus a mi lado-

-Entonces vamos a pie, me sentiría más segura que subiéndome a un auto contigo –le contesto rápidamente. Él me asiente- Deja de sonreír de esa manera o correré de regreso a mi habitación

-Estás sola Caroline, de mi no podrás escapar –me dice él y extiende su brazo yo me engancho él y comenzamos a caminar. No quiero debatirle el hecho de que estoy absolutamente sola en su ciudad, porque tiene todas las de ganar, es la pura verdad.

-Vine por ti Klaus –le digo mirándolo directamente a los ojos- no puedo correr, solo haz que este viaje valga la pena, aunque me regrese con un gran no a Mystic Falls.

-Dame una noche y puedo convencerte para que te quedes aquí por lo que dure la eternidad –me susurra al oído, mientras comenzamos a caminar por una calle poco transitada, es amplia y las luces nos llegan lentamente. Le doy una última mirada antes de comenzar a contemplar la belleza de la cuidad, estamos caminando lento en silencio uno al lado del otro y todo esto paree tan irreal.

-Pensé que me llevarías al club más alocado de toda Nueva Orleans –le digo cuando llegamos a un puente, donde el agua se mueve suavemente a causa del viento que lo roza. Pasamos de toda la electricidad entre nosotros a una calma increíble, una calma que no sentía hace mucho tiempo. Bajo mi mirada a mis dedos apoyados en la baranda. A pesar de los autos pasando, el clásico ruido de la cuidad, este podría ser el lugar perfecto.

-No puedes disfrutar de los lugares más oscuros de la cuidad, cuando no has visto primero su brillo Caroline –me responde él cuando su mano alcanza mi coleta y suelta mi cabello- lo prefiero suelto.

-Sí yo también –le digo suavemente- ¿una confesión? –él me mira, y veo en su rostro paz. En el rostro de mi hibrido favorito hay paz y se ve espectacular. Algo en mi se derrumba y mi estomago patea. Asiente suavemente.

-Me siento segura aquí y siento tranquilidad, no el constante miedo que me genera Mystic Falls desde que me convertí –Susurro despacio. Él está a mi lado y me observa con sus profundos ojos verdes oscuros.

-¿Sientes miedo en Mystic Falls? Quien lo diría

-¡Claro que siento miedo Klaus! –grito con la voz chillona, mirándolo- es un constante escapar, tratar de sobrevivir, luchar el día a día, desde que todo esto comenzó no hemos tenido un día en que no hayamos batallado por seguir vivos...Elena, los Salvatore, Bonnie, Jeremy, Matt, Tyler, yo...Siempre uno está en riesgo

-Siempre hay un mal mayor que les quiere arrancar el corazón

-Un hibrido por ejemplo –comento y él me sonríe espectacularmente.

-Nueva Orleans no es un paraíso de la calma –dice él después de una larga pausa y es como si me abriera su corazón un poco, para investigar más allá.

-¿Por qué lo dices? –pregunto tratando de que me diga más. Algo le está incomodando, algo no está saliendo bien en su juego.

-Quizás te lo comente después de unas copas –Susurra enseñándome una sonrisa medio torcida. Bien, estoy dispuesta a divertirme esta noche ¿hace cuanto no lo hago?
Yo me separo de la baranda y le sonrío. Sus ojos se iluminan en medio de la oscuridad y me extiende su mano. La observo por unos instantes, no sé si es correcto tomarla, es algo tan íntimo...al final, la acepto. Comenzamos a caminar por la calle principal otra vez, un largo rato, hablando de pintura, de su padre...yo le hablo de cómo me sentí cuando nos enteramos de que papá era homosexual. Klaus parece abierto a hablarme de su vida, me muerdo la lengua cien veces para no hacer mis clásicos comentarios respecto a su maldad y las muertes que carga sobre las manos, al final no soy muy distinta a él. También he matado por proteger a la gente que quiero, por hambre. Llegamos a una calle pequeña, de casas antiguas, y entramos por un pasillo más menos oscuro. Siento un escalofrío recorriéndome la espalda, es una energía extraña, algo que está en el aire. Klaus parece notarlo, pero no hace ningún comentario.
Cuando estamos frente a un portón de dobles puertas negras me detengo en seco. Frunzo el seño -¿Qué es esto?

-Abre sus puertas

-Parece un lugar donde podrías matar a alguien y nadie lo notaria –le digo poniendo ambas manos en el portón negro. Está tan oculto y en realidad siento miedo.

-Amaras este lugar Caroline –susurra él mientras yo empujo las puertas dobles. La música llega a mis oídos palpitando fuerte. En Nueva Orleans hay buenos DJ. Yo le sonrió espléndidamente, porque esto es totalmente mi estilo. Klaus cierra el portón detrás de mí y estamos en un pasillo estrecho por donde comenzamos a descender poco a poco. Llegamos a una media luna y giramos a la derecha. Barandas de vidrio, mesas pequeñas y barras con chicos sexys sirviendo tragos están en el segundo piso. Se puede ver desde el lugar en el que estamos como la gente baila al compas de “Dark Horse de Katy Perry”

-Jamás pensé que visitaras este tipo de lugares –le digo a Klaus cuando lo siento llegar por mi espalda con una botella de tequilla. Mi favorito.

-¿Y cuáles serían mis “lugares” Caroline? –me dice sentándose frente a mí, observándome fijamente. Si no fuera porque me concentro en su voz, no escucharía absolutamente nada. La música parece zumbar más fuerte, puedo ver a unas chicas de cuerpos pintados bailando sobre tarimbas, absolutamente desnudas, de pronto quiero ser una de ellas. Él olor a cigarro se hace más fuerte y comienzo a escuchar voces a lo lejos, incluso un auto pasando más allá. Mis emociones se están magnificando al igual que mis sentidos.

-Bingos de señoras de unos ochenta años, bailes clásicos, quizás un bar donde toquen charlestón...-le digo inclinándome en la mesa. Klaus me sonríe y extiende un vaso de tequilla. Soy más rápida y agarro la botella, llevándomela a los labios y bebiendo un gran sorbo que quema mi garganta. Eso hace que mis emociones se medio controlen

-No me quedé pegado en los años veintes –Dice Klaus cuando alza una ceja y extiende su mano para tomar la botella y beber directo de ella- he vivido cada época al máximo

-Tu estilo es otro, es más elegante, beber de vasos de cristal, la cultura, el arte, la seda...no esto –murmuro llevándome la botella a la boca otra vez y cerrando mis ojos al sentir el picor en mi lengua.

-Digamos que no has visto todas mis facetas...-y de un manotazo me quita la botella y bebe lo que es un buen sorbo. Siento como poco a poco me voy embriagando del olor a cigarro, el tequilla puro y lo caliente que se ve Klaus, vestido totalmente de negro, bebiendo de la botella.

-Humm, he visto tu faceta de pintor, excelente acompañante en bailes, también el Caroline-ayúdame-tengo-una-estaca-de-roble...el maldito loco acecino, intento de Dios creador de híbridos inútiles...

-Te saltas mi mejor faceta –susurra el arrebatándome la botella. Klaus quiere embriagarse conmigo y eso me hace ponerme en alerta un segundo, quizás las cosas en Nueva Orleans no le están saliendo como él lo esperaba, pero, después de darle un vistazo, me digo a mi misma, que al menos ahora no importa. Nueva Orleans se puede quemar y partir en dos, porque esta noche somos solo nosotros dos y el tequilla

-¿Cuál sería esa?

-Médico personal de Caroline Forbes, te he salvado la vida dos veces

-Y me lo has recordado dos veces, en todos los casos tú la pusiste en peligro-murmuro ya cuando la adrenalina comienza a subirse por mis venas- ¡Oh-por-dios! ¡Amo esta canción! –le digo a Klaus y él pone cara rara.- Bien, entonces quédate –me saco la chaqueta y la tiro sobre la mesa. Bajo a velocidad vampiro has escaleras hasta llegar a la multitud de personas que comienzan a saltar con los brazos en alto, poco a poco soy parte de todos ellos. Siento mi pelo revoloteando por todos lados. Siento cuerpos pegándose a los mío y no puedo escuchar nada más allá que la música palpitando en mis oídos. Levanto mis manos y doy un par de vueltas. Me siento borracha, estoy borracha, mi estomago se siente demasiado liviano y mi cabeza da vuelta, veo borroso, y no sé cómo se me ha subido tan rápido el alcohol. Recuerdo que no he comido nada.

-Uh-Uh –Por un segundo mi estomago gruñe y pienso tomar a una pelirroja, doblar un poco su cuello y darle una mordida, no muy profunda, solo hasta que mi estomago deje de gruñir. Un latido de mi corazón y ¿Qué demonios me pasa? ¡Yo no bebo de la gente! Me detengo en seco. Estoy en medio de una pista de baile y siento muchas ganas de reírme, de seducir. Veo a Klaus  a lo lejos apoyado con las piernas cruzadas en un pilar. Observándome.

-Ven –le digo desde donde estoy y bailo moviendo sexymente mi cintura. Él me sonríe sin enseñar los dientes, me niega levemente con la cabeza y agacha su mirada.


-Ven –le repito mientras salto y meneo mi cabeza haciendo que mi pelo ondulee por los aires. Es increíble lo que el alcohol, música fuerte y el hambre le pueden causar a un vampiro como yo, taaan controlada. Llevo mis manos hasta el borde del vestido negro ajustado y lo subo un poco mirando directamente a Klaus, juego con él, y no me importa. Me muevo al compás de la canción y a una velocidad increíble mi espalda está azotando con una pared. Klaus me sostiene desde la cintura con una mano y la otra la tiene apoyada en el cemento macizo. Siento su respiración dificultosa mezclándose con la mía. Sus ojos enfocados en mi boca. 

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