lunes, 31 de marzo de 2014

Family Tree: Capítulo 25

Qué demonio era eso, que significaba eso, mejor dicho. Cerré los ojo sintiendo mi cerebro colapsado, estaba tan desorientada como cuando me hablaron por primera vez de los vampiros.

Un hijo, un árbol familiar y todo eso por culpa de Klaus.

Cerré los ojos por un segundo.

-¿Un árbol? –Susurré como si el viento fuera a responder mis preguntas, bueno, no el viento, pero si la voz esa rara que aparecía
.
-Es nuestro árbol familiar –Me contestó la voz del más allá- concéntrate en lo que escuchas Caroline y me podrás ver.

Hice lo que pude, pero en realidad sentía que mi esfuerzo era miserable ¿qué podía decir? Tenía una criatura a la que llamaba hijo, con Klaus –Dios, eso sí asustaba- que profesaba que me comería viva las entrañas

Una luz difuminada, extraña apreció ante mis ojos, algo así como un velo blanco, no, era una vestido que cada vez más tenía un color mantequilla. Hice lo que la voz misteriosa me solicitaba y me concentré. Esta vez apareció un rostro, un cabello largo, facciones bonitas y reconocibles.

Era la madre bruja de Klaus.

Me tiré hacia atrás por el susto/impacto y mi cuerpo chocó con el árbol. Mis ojos se abrieron y temí haber perdido la conexión. Pero no, su espíritu, cuerpo, o sea lo que sea, estaba delante de mí. Sus manos eran blancas y era tal como la recordaba del baile fatídico, intento de asesinar a sus hijos.

Por un instante sentí ganas de correr, no sabía si ella podía ser una gran opción en estos momentos desconcertantes de mi vida, digamos que, no quería a mi hijo muerto y ella, había tratado de eliminar a los suyos por romper el balance natural, hasta lo que sabía, mi hijo podría hacer eso y más.

-No, Caroline –Mis ojos se volvieron a enfocar en mi rostro- no trataré de dañarte, de hacer que pierdas a tu hijo, es mi nieto y puede ser la redención de Klaus...

-¡Claro! La redención de Klaus, creo que es el tema del momento en el mundo y la importancia nacional, no como que mi bebé concedido por la falta de cordura que puede, quizás comerme las entrañas –Y eso sonó más a mí. Caroline Forbes. Me estaba reponiendo más rápido a la noticia de lo que esperaba- para que sepas, Klaus, el padre del año, hombre más fértil del mundo al parecer, no tiene solo que pagar pensión alimenticia por este hijo, el maldito, tiene a una licántropo calentándole la cama.

-Lo sé Caroline, pero ese hijo no nacerá o esa era mi visión

-¿Qué? –Y eso fue como una patada en el estomago. Hayle no era de mis personas favoritas en el mundo, y bueno su extraña relación con Klaus no era que digamos algo que me produjera felicidad, de hecho, la traición me había dolido más profundo de lo que yo había pensando, pero de ahí a desearle la muerte al bebé, no era algo que se me había pasado por la mente. Ahora, que me estaba haciendo la idea de ser mamá, bueno, no se lo deseaba ni a mi mayor enemigo, y eso que mi lista era grande.

-Las brujas lo tienen en la mira al igual que al tuyo...

-Eso quiere decir que mi hijo tampoco nacerá –Mi mano se fue directo a mi pecho. Creo que iba a vomitar.

-A lo que quiero llegar es que tu cuentas con mi protección del más allá, que no dejaré que nada te pase.

-¿Y el bebé de Hayle?

-Ella tiene a Elija, él la protegerá, tú no tienes a nadie...

-Tengo a mis amigos

-Y ¿qué pueden hacer ellos cuando ese bebé te coma las entrañas? Es hibrido, como Klaus, parte de él que está en desarrollo, rechaza tu naturaleza vampírica...

A ver, frenen todo que algo en mi no esta quedando claro. Yo estaba dispuesta a morir por mi hijo, pero ¿este me rechazaba? Esto se estaba poniendo más complicado que el triangulo amoroso entre Damon, Elena y Stefan.

-Y tu ¿qué puedes hacer por mí?

-Puedo hablar con Klaus.

¿Esa era su maldita solución? ¿Hablar con Klaus? Sentí ganas de golpear mi cráneo contra el tronco. Esa era la peor idea de todas. Estaba en medio de una guerra con Marcel defendiendo a su otro bebé y a la licántropo que no se sabía cuidar como sola, y su madre bruja de miles de años, proponía ¿avisarle al culpable de todo esto? ¿qué haría? ¿partirse en dos para cuidarnos a ambas? O...¡ya sé! Meter a las dos madres de sus futuros hijos en una misma mansión para convivir como mejores amigas y hablar sobre ropa de bebe, mudas, pañales y biberones ¡Bingo!

-No lo necesito, él está cuidando y protegiendo a Hayle, yo a diferencia de ella, sigo siendo un vampiro fuerte, que puede defenderse por si sola...

-Pero no de tu propio hijo

-Lo dices como si fuera un monstruo

-Y lo es, Caroline, pero si por una extraña razón que a un no me explico, la naturaleza le dio la vida y se creó es por algo, la naturaleza no se equivoca.

-Claro que se equivoca, le dio dos hijos a un hombre que no sabe amar ni a su sombra...por favor. Algo pasó, algo está mal, no sé que es, no me importa, bueno, no por ahora, pero me puedo proteger y cuidar hasta averiguar que sucede.

-Niña, de lo único que te puedes alimentar es de la sangre de Klaus, toda la demás la rechazará tu organismo, tu hijo, al ser hibrido, solo puede beber lo que su padre bebe.

-Espera...espera ¿qué? Estas cambiando todas las reglas que yo conocía. Klaus, es hibrido, sí, puede frenar su licantropía y vivir como vampiro, beber la sangre que se le antoje ¿por qué su hijo no puede hacer lo mismo?

-No tiene conciencia aun Caroline, él querrá alimentarse de sangre al mismo tiempo que querrá comida de licántropo, su cuerpo se está adaptando a lo que es, y como un feto, la única comida que posee las dos cosas, es la que sintetisa lo que come Klaus, o sea su sangre.

Esto si ya era raro se estaba volviendo más raro...Me quedé ahí, analizando mis posibilidades: tenía que liderar con un bebé que me comía por dentro y que solo se podía alimentar de la sangre de Klaus, por lo que lo necesitaba cerca como fuente de comida, eso, nos dejaba solo dos posibilidades, hacia que su madre, le cortara un brazo que de alguna extraña manera siguiera proporcionándome liquido rojo, o...no sé. No lo quería cerca y vivir con Hayle no era una posibilidad, menos en Nueva Orleans donde las brujas, conspiraban en mi contra para un eventual aborto, y a eso se le sumaba al guapo Marcel que, el muy desgraciado, quería mi cabeza a pesar de haber visto lo hermosa que era. En síntesis, esto era una mierda.

-¿Quiénes conspiran en mi contra? ¿Las del famoso Barrio Francés? –Pregunté. Ella me sonrió y negó con la cabeza.

-Ojalá fuera a si de fácil, Marcel no puede permitir que tu hijo nazca porque su fuente de poder, será...no sé, inexplicable, a eso se le agregan a unas antiguas brujas, del antiguo Constantinopla que creen que tu hijo no es algo nutual, es una bestia que hará de la Tierra su reino, ellas son poderosas y bueno, el bebé quiere vivir.

-Dame un día para tragarme todo esto –Murmuré apoyándome en el árbol para pararme. Me subí el vestido y noté que el árbol seguía ahí- y el árbol ¿por qué?

-Tu hijo, cumple con una antigua profecía que todos ignoramos, que nadie supo descifrar, Caroline...solo no te lo puedo explicar ahora, pero, solo digamos que estas marcada y que serás madre de algo más grande.

El aire se me salió de los pulmones cuando la imagen desapareció ante mis ojos. Ya había visto cosas raras pero ¿visiones? Esto era mucho más complejo y de verdad aun no entendía bien todo, solo una cosa era certera: Sería madre de un hijo de Klaus.

Sentí pisadas cerca y el corazón se me aceleró. Las hojas secas crujían ante las pisadas de alguien. Una rama se quebró y me puse en modo: sobreviviente.

Me moví a velocidad vampiro, aunque el vestido me limitaba de cierta manera. El hambre nubló mi vista y sentí esa ansiedad que ahora tenía explicación subir por mi garganta. Esto no se podía poner peor.

-Por favor, criatura a la que aun no le pongo nombre, dame tiempo para conseguirte un suplemento de lo que seas que puedas comer...-Susurré tomando mi plano vientre, sintiendo un corazón latir. Sentí ganas de dentarme y escuchar a la maravilla o error de la naturaleza, pero no podía.

-No te muevas –Escuché decir en alguna parte. Me quedé quieta, con los ojos atentos. Escuché un grito, masculino, fuerte, de dolor. Un forcejeo, árboles quebrándose, ramas cayendo. Me concentré en el sonido, era la voz de Marcel en alguna parte, un susurro ahogado.
Mi corazón latía rápido y todo parecía confuso, estaba en medio del bosque haciéndole caso a una de las voces menos confiables, solo por falta de valentía para moverme. Mis piernas temblaron y nuevamente la visión se me nublo: mi hijo tendría que aprender a tratar a su futura mami, si llegaban a los ¿nueve meses? Juntos.

Me apoyé en un tronco, mientras seguía con el oído una pelea, atenta a si tenía que correr, pero cada vez era más difícil concentrarme, el hambre me nublaba, el deseo de sangre era mayor que cualquier cosa que había sentido antes. Sentí mis ojos transformarse, mi pupila dilatarse y como mi corazón se aceleraba.

Concéntrate Caroline, tienes que correr en cualquier momento.

No podía, simplemente no podía, solo escuchaba el correr de mis propias venas, un latido doble. El ansía me dominaba.

-Caroline –Susurró una voz que yo conocía muy bien. Su aliento tibio pegó en mi nuca, y sentí como mi cuerpo se estremecía ante ese contacto tan breve, tan insignificante. Mi ansía se calmo un poco, lo suficiente como para procesar el hecho que él estaba aquí en Mystic Falls de nuevo. Me giré y me encontré con sus ojos, con su presencia de poder frente a mí, tan cerca. Algo en mi estomago se movió, no sabía si era mi hijo por la emoción de tener a su padre cerca –si es que eso era posible sentir- o porque su alimento había llegado, en carne y hueso.
-Klaus...-Y mi voz fue un hilo, como un murmuro ahogado. No sabía cómo reaccionar, por más que lo había visto hace solo unas horas. Horas que habían hecho que mi mundo diera un giro en 360º y todo lo que conocía de mi, de lo sobrenatural, cambiara por completo.
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Perdón el retraso, pero era mejor esperar para tener un capítulo un poco más largo. Sé que aun no se entiende todo muy bien, que es algo ambiguo ¿o no? pero se aclarará pronto.
Les dejo el link de mi otra novela para que la visiten...

http://www.wattpad.com/41652222-yo-soy-la-perra

Donde la protagonista, es ese personaje que ha sido olvidado por siempre, que le toca un papel secuandario, la misma que todas odiamos.
En esta novela conoceremos la vida de la perra de las novelas.




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